domingo, 22 de janeiro de 2017

Textos Cabalisticos Introducción al libro de la Boca de un Sabio



Es sabido a través de libros y de autores que el estudio de la sabiduría de la Cabalá es un deber absoluto para cualquier persona de Israel. Si uno estudia toda la Torá  y conoce la Mishná y la Guemará de memoria, incluso si uno también está más colmado de virtudes y de buenas obras que el resto de sus contemporáneos, pero no ha aprendido la sabiduría de la Cabalá, deberá reencarnar en este mundo para estudiar los secretos de la Torá  y la sabiduría de la verdad. Esto se menciona en varios lugares en los escritos de nuestros sabios.

Esto es lo que dice El Zohar en la interpretación del Cantar de los Cantares, explicando el verso "Si tu no lo sabes; Oh, tu la más hermosa entre las mujeres", que nuestros sabios interpretaron como el alma que se presenta ante el Trono después de su deceso.

El Creador lo dice: "Si tu no lo sabes; Oh, tu la más hermosa entre las mujeres". Aunque ustedes sean la más hermosas entre las mujeres; y más virtuosa en buenas obras que todas las almas, si no poseen el conocimiento de los secretos de la Torá, "ve y sigue las huellas del rebaño", márchense y nunca más regresen a este mundo. "Y alimenten a sus hijos al lado de las tiendas de los pastores", vayan allá a los seminarios y aprendan los secretos de la Torá  de boca de los discípulos de nuestros sabios.

Debemos entender sus palabras condicionando la perfección de una persona en el estudio de la sabiduría de la verdad. En apariencia, ¿en qué difieren estas palabras de las demás de la Torá  revelada? No encontramos en ninguna parte que uno esté obligado a comprender todos los temas de la Torá, y que éste no estará completo si le falta algún tema de la Torá. Además dijeron nuestros sabios que el estudio no es lo más importante, sino el acto. Nuestros sabios también dijeron: "Uno hace mucho, el otro poco, mientras que aspiren sus corazones al Cielo"; y hay muchos dichos como éste.

Para poder captar la profundidad de las palabras anteriores, debemos primero comprender con razón y buen gusto lo que se ha escrito muchas veces en El Zohar y los Tikkunim (Correcciones de El Zohar): "La Torá, el Creador e Israel son uno." Esto parece muy desconcertante.

Antes de dilucidar sus palabras, les notificaré que nuestros sabios nos han definido una gran regla referente a todos los nombres santos y denominaciones en los libros. Éstas son sus palabras de oro: "Cualquier cosa que no alcancemos, no la definimos mediante un nombre."

Interpretación: Es sabido que no existe pensamiento ni percepción de Él en absoluto, como está escrito en el artículo "Elías Comenzó" al comienzo del Tikkunim de El Zohar. Por esta razón, incluso el pensamiento del "Ser" del Creador está prohibido; y más aún el habla.

Todos los nombres por los que Lo denominamos no hacen referencia a Su Ser, sino solamente a Sus Luces, que se expanden de El a los inferiores. Incluso el santo nombre Ein Sof (Infinito), que aparece en los libros de Cabalá, también es considerado como Luz que se expande de Su Esencia.

Sin embargo, ya que Él determinó que Su Luz, que se expande desde Su Ser, será alcanzada por los inferiores como Ein Sof, debemos entonces definirla mediante ese nombre. Aún así esto no se refiere a Su Esencia, ya que no existe percepción ni pensamiento de Él en absoluto. Por lo tanto ¿cómo podríamos definirlo mediante un nombre y una palabra? Después de todo, todo aquello que no alcanzamos, no podemos definir mediante nombre alguno.

Cualquier novato en la ilustración de la sabiduría de la verdad debe contemplar la gran regla recién mencionada antes de cualquier escrutinio en la sabiduría de la Cabalá: que incluso el pensamiento acerca de Su Ser está prohibido, pues no existe percepción alguna de Él. Aún así, ¿cómo pueden mencionarse algún nombre y alguna palabra respecto de Él, que indiquen alcance?

Sin embargo, es una gran Mitzvá examinar e investigar en Sus Iluminaciones que se expanden desde Él, las cuales consisten de todas las denominaciones y nombres santos publicados en los libros. Es una obligación total para cualquier persona de Israel estudiar y comprender los secretos de la Torá  y todas las formas de Su otorgamiento a los inferiores, que son lo esencial de la sabiduría de la verdad, y la futura recompensa de las almas al final de la corrección.

Está escrito en las palabras de nuestros sabios, en El Zohar y en los Tikkunim que todos los Mundos Superiores y todos los Santos Sefirot de los cinco mundos AK y ABYA han sido preparados de antemano en cantidad y en cualidad para complementar a los hijos de Israel. Esto se debe a que el alma de alguien de Israel es una parte de Dios Arriba, y "Un acto culmina en su pensamiento preliminar".

Surgió en Su Sencilla Voluntad para deleitar a las almas como recompensa por su labor. Y por esa razón la realidad entera se expandió ante Él y desde Él, a través de una secuencia de causas y efectos, descendiendo a través de los grados por los mundos AK y ABYA. Finalmente esto suscitó dos discernimientos, vestidos uno en el otro: el alma de las ocultaciones de los cielos, que se expande y reviste el cuerpo físico.

La esencia de la realidad se expandió a través del último grado, que consiste del cuerpo físico con un alma. Similarmente, la concatenación se llevó a cabo por causa y efecto en lo referente a la esencia de la existencia de la realidad, que es la regla de Su gobierno, que subyace y se despliega  a través de todos los grados.

Por consiguiente, la Luz Superior es Más Que Elevada, y finalmente se expandirá y llegará hasta el alma vestida en el cuerpo físico en este mundo, como está escrito "pues la Tierra estará llena del conocimiento del Señor, y ya no enseñará cada hombre a su vecino, y cada hombre a su hermano, diciendo: 'Conoced al Señor'; porque todos Me conocerán, desde el más pequeño hasta más grande de ellos".

Está escrito por nuestros sabios y en El Libro de El Zohar: "La Torá entera son los nombres del Creador". Todas las historias y las leyes y las frases, todas son Sus Santos Nombres."

De acuerdo con lo explicado anteriormente, que "Cualquier cosa que no alcanzamos, no la definimos mediante nombre alguno", entenderán a fondo el significado de los Santos Nombres del Creador. Éstos son los alcances que se expanden desde Él a Sus siervos, los profetas y los justos, cada cual según su propio mérito, como está escrito: "somos distinguidos, yo y Vuestro pueblo, de todas las personas que se encuentran sobre la faz de la Tierra".

Esta distinción nos llega a través de la recepción de la Torá  y el seguimiento de los Mitzvot (mandamientos), primero solamente de manera revelada. Tiene el mérito de purificar nuestros cuerpos y mejorar nuestras almas en tal medida que nos hacemos merecedores de alcanzar la Torá entera  y sus Mitzvot, así como Sus Nombres. Ésta es toda la recompensa prevista para las almas al final de la corrección. Sin embargo, es también en este mundo, como está escrito en la Guemará, que "Verás tu mundo en tu vida (Llegarás a ver tu mundo en vida )".

Eso nos explica por qué en varios sitios de El Zohar él llama a los 613 Mitzvot "613 consejos". Y en varios otros sitios de El Zohar él llama a los 613 Mitzvot "613 mandamientos". Esto se debe a que al principio uno debe mantener la Torá  y los Mitzvot a fin de purificar su cuerpo y mejorar su alma. En ese momento los 613 Mitzvot representan 613 consejos para él; o sea "pautas" mediante las cuales se va purificando poco a poco hasta que finalmente es recompensado con la Luz del semblante del Rey de la vida.

También está escrito de manera similar en la Guemará: "¿Por qué ha de preocupar al Creador si faenamos por la garganta o por la nuca? En realidad la Torá  y los Mitzvot fueron entregadas solamente para purificar a Israel".

Sin embargo, después que uno ha sido purificado suficientemente y es merecedor de la Luz del semblante del Rey, tanto los ojos como el alma se abren, y se es recompensado con las 613 Luces Sagradas que se encuentran en los 613 Mitzvot. Éstas representan Sus Nombres Santos; o sea, los que sí pueden ser alcanzados por nosotros.

Al seguir cada una de los Mitzvot, uno absorbe la parte de la Luz que está depositada en cada Mitzvá, ya que la Mitzvá es un Kli (vasija) dentro de la cual se viste la Luz. Esto se debe a que la Mitzvá es un Kli, y la Luz está envuelta en él; o sea, un Nombre Santo que pertenece explícitamente a esa Mitzvá. Éste es el significado de: "La Mitzvá es una vela, y la Torá es la Luz".

En ese momento llama a los 613 Mitzvot "613 mandamientos". Similar a quien deposita gemas y piedras preciosas dentro de una vasija y le dice a su amada: "toma este Kli para ti, pero protégelo de los ladrones y de los asaltantes". Así, vemos que se habla únicamente de la vasija, pero su intención principal son las piedras preciosas que están allí depositadas.

En los libros de Cabalá es sabido que el significado del Santo Nombre "El Único Santo Bendito" o Kudshá Brij Ju (el mismo nombre en arameo) escrito por nuestros sabios y en El Zohar, deriva del HaVaYaH (Yod-Hey-Vav-Hey). Este Nombre Santo contiene todos los Nombres Santos hasta el más Alto de los Altos. De este modo aprendemos que "La Torá y el Creador son uno", aunque las masas no Lo vean en la Torá, y solamente vean allí historias, frases y leyes.

Efectivamente ya he explicado que "manzanas de oro en engarces de plata" es la manera como se denominan los 613 mandamientos. Como ya lo han dicho nuestros sabios: "La Torá entera son los nombres del Creador". Por eso la Torá  y el Creador son uno.

Aun así tenemos general y particular, donde el Creador representa el conjunto de todos los nombres y la Luz general; y la Torá  está dividida en 613 Luces. Entonces resulta que todo esto junto es uno, y representa al Creador Mismo.

Ahora todavía nos resta explicar el discernimiento de Israel. Primero usted debe entender ese asunto sobre la multiplicidad de las formas separadas en la espiritualidad. Es decir, cómo están divididas y en qué. Las cosas corpóreas son aptas de ser separadas por un cuchillo y cosas similares; o el tiempo y el espacio las separan y distinguen. Pero esto es impensable en la espiritualidad, pues es sabido que ésta está más allá de las nociones de tiempo y espacio.

Sin embargo, sepan que en la espiritualidad toda la diferencia entre las Luces Superiores radica sólo en la desemejanza de forma. Por ejemplo: las almas mentales de la gente están ciertamente divididas en almas separadas. Cada individuo tiene un alma diferente.

Aún así la diferencia esencial entre ellos no es nada más que el resultado de su disparidad de forma. Por ejemplo: el alma de uno es buena, la del otro es mala; uno ha adquirido sabiduría, y el otro insensatez; etc. Nuestros sabios dicen respecto de esto, "Tal como sus rostros difieren entre sí, así también difieren entre sí sus criterios".

Aún así podemos comprender que si todas las personas llegasen a conceptos e inclinaciones equivalentes, sin ninguna diferencia entre sí, todas las almas de todas las personas serían consideradas como una sola alma. Su valor sería como el de la luz del sol: la luz se viste en todos los habitantes del mundo, pero aún así no distinguimos que existen formas separadas en la luz del sol. Del mismo modo, un alma mental  se hubiera vestido en muchos cuerpos, ya que los lugares no representan separación alguna en los asuntos espirituales si no existen formas separadas en sus atributos.

Ahora llegamos al escrutinio real: es sabido que el significado de las almas de los hijos de Israel es que éstas representan una parte de Dios Superior. El alma descendió en cascada por vía de causa y efecto, y descendió grado por grado hasta que se volvió apta para entrar en este mundo y vestir el sucio cuerpo físico.

Al observar la Torá y sus Mitzvot, se asciende grado por grado hasta que su estatura entera es completada. Finalmente se está apto para recibir su recompensa de El Todo, que ha sido preparada para él de antemano, y que implica alcanzar la Sagrada Torá. Es decir, los Nombres del Creador, que son los 613 mandamientos.

Ahora pueden ver con sus propios ojos que "la Torá e Israel son uno". Y la única diferencia entre la Torá y el alma radica en la disparidad de forma en el alma, la cual ha sido reducida a una muy pequeña Luz; y la Torá es Luz Simple que se expande desde Su Esencia, cuya sublimidad es interminable. Ha sido escrito: "La Torá  y el Creador son uno".

Sin embargo, cuando el alma está completa en toda su estatura y recibe la Torá  bajo la forma de Sus Nombres, es decir, alcanza toda la Luz depositada en la Torá y los Mitzvot, pueden ver que en cualquier caso la Luz del alma es igual a la Luz de la Torá. Esto se debe a que ya ha alcanzado toda la Luz depositada en la Torá.

Se considera que está aún incompleta en la medida que exista algún déficit, aun mínimo y sutil, de la Luz general de la Torá que se ha alcanzado. La razón para esto es que toda la Luz entera fue preparada para las almas. Como ya lo he explicado previamente: "Todo aquello que no alcanzamos, no lo definimos por un nombre".

Ya que la Luz ha sido preparada para ser alcanzada por el alma, y el alma no la ha llegado a alcanzar en su totalidad, es por ende considerada incompleta. Así está escrito: "Observaré la Torá  entera excepto por una cosa. Ciertamente éste es un completo malvado".

Sin embargo, igualmente pueden decir lo mismo respecto de la observancia de la Torá  y los Mitzvot para alcanzar los 613 mandamientos. Ésta está incompleta mientras carezca incluso de una sola cosa, ya sea grande o pequeña.

De este modo, finalmente llegará a la completa perfección. Es decir, alcanzar toda la Luz de la Torá. Cuando eso ocurra no existirá disparidad alguna de forma entre la Luz del alma y la Luz de Torá. Así, llegarán a sentir en todo su sabor que "la Torá e Israel son uno", literalmente.

Son uno, porque realmente no existe diferencia alguna ni disparidad de forma entre ellos. Y puesto que ya hemos demostrado que "el Creador y la Torá  son uno", y ahora hemos demostrado que "la Torá e Israel son uno", es por lo tanto evidente que "la Torá y el Creador e Israel son uno".

De todo lo susodicho pueden ver que existen dos partes en la Torá y los Mitzvot:

A.        Esto es la Torá  y los Mitzvot como aparecen a todos, siendo la observación de los Mitzvot y el estudio de Torá  bajo la forma de 613 consejos. Éstos tienen el mérito de purificar y de limpiar el cuerpo, mejorando así la virtud del alma para ser apta y ameritar recibir la Luz de la vida en el semblante del Rey, como lo fue el alma en su origen, antes de disminuirse y entrar en este cuerpo base en el mundo base.

B.        Observando los Mitzvot y estudiando la Torá bajo la forma de 613 mandamientos. O sea, la cuestión de alcanzar Sus Nombres y la recompensa entera de las almas.

El mérito de la última por encima de lo anterior, se asemeja el mérito del Cielo sobre la Tierra. La razón para esto es que la primera parte es una mera preparación, y la segunda parte es la verdadera conclusión y el objetivo de la Creación.

Esto explica nuestra pregunta previa sobre las palabras de nuestros sabios: que aun si una persona sobresale en la Torá y en las buenas obras más que todos sus contemporáneos, si él no ha aprendido los secretos de la Torá y de la sabiduría de la verdad, él deberá reencarnar en el mundo.

Hemos preguntado: "¿Cuál es la diferencia entre este asunto de la sabiduría de la verdad, y otros temas de la Torá?" No hemos encontrado en ninguna parte que uno esté obligado a ocuparse de todos los temas de la Torá. Por el contrario, hemos encontrado lo contrario a esto en muchos sitios, tales como "Uno hace mucho, el otro hace poco, en la medida que enfoquen sus corazones al Cielo". Y también: "Lo importante no es el estudio, sino el acto".

Ahora queda finalmente claro: toda la parte de la Torá  revelada no es más que una preparación para volverse digno y merecer alcanzar la parte oculta. Es justamente esta parte oculta la misma completitud y el mismo propósito para el cual uno ha sido creado.

Por lo tanto, claramente si falta una parte de esa otra parte que está oculta, aunque uno pueda seguir la Torá y observar sus mandamientos en la parte revelada, aún tendrá que volver a este mundo y recibir lo que debe recibir; es decir, la parte oculta, bajo la forma de los 613 depósitos. Sólo con esto el alma es completada de la manera que el Creador lo había predeterminado.

Pueden ver, por lo tanto, la necesidad total para cualquier persona de Israel, quienquiera que ésta sea, de ocuparse de la parte interna de la Torá y de sus secretos. Sin esto, la intención de la creación no habrá sido completada en ella.

Ésta es la razón por la cual reencarnamos, generación tras generación a través de nuestra generación contemporánea, que consiste del residuo de las almas sobre las cuales la intención de la Creación no se ha completado, pues éstas no han alcanzado los secretos de la Torá  en las generaciones anteriores.

Por esa razón dijeron en El Zohar: "los secretos de la Torá  y sus misterios están destinados a ser revelados en los tiempos del Mesías". Está claro a todo aquél que entienda, pues estará completando la intención de la creación, y por es digno de la llegada del Mesías. Por eso, e inevitablemente, los secretos de la Torá serán abiertamente revelados entre ellos, puesto que si la corrección queda impedida, estarán forzados a reencarnar.

Esto les explicará qué es lo que deberíamos preguntar sobre esta interpretación en general, pues ¿quién soy yo y quiénes son mis padres, que he sido premiado con hacer la interpretación para expandir el conocimiento de los secretos escondidos en El Zohar y las escrituras del Arí? Además, ¿por qué no hemos encontrado hasta ahora a ningún otro que interprete esta sabiduría tan abiertamente como yo lo hago?

Ahora pueden ver que debido a que nuestra generación se encuentra realmente en los tiempos del Mesías, y nos encontramos todos ante el umbral de la corrección completa, lo único de lo cual debemos prevenirnos es del abandono de la sabiduría de la verdad en esta generación. Y esto debido a la dificultad de los lenguajes y la dispersión y desorden de los temas.

Además existen abundantes problemas en nuestra generación, como ser cortos de miras. Por eso cuando el Señor desea acelerar la redención de nuestras almas, Él ha pasado a mi mano el privilegio de revelar la altura de esta interpretación; y la voluntad de Dios ha triunfado a través de mi mano.

Yo tenía otra razón que me llevó a interpretar esta revelación. Como está escrito en El Zohar: "Uno debe aprender un poco, incluso de los disparates", como está escrito: "en la medida que la Luz sobresalga respecto de la oscuridad". Después de cumplir mi tiempo en la ciudad de Varsovia, en el Estado de Polonia, confinado en mi sala y teniendo nada que hacer con respecto de la oscuridad a mi alrededor, he sido bendecido con poder instalarme en la Ciudad Santa de Jerusalén.

Al caminar entre las personas, vi realmente la pobreza de mi gente, la pobreza de sus mentes. Su risa tonta era para mis oídos como el crujido de espinas aplastadas bajo una maceta; mofándose y pisoteando el corazón y el alma de nuestros anhelos; calumniando al Señor y a Su Ley, y a Su gente en voz alta; gritando que no existe sabiduría, entendimiento ni conocimiento en la sabiduría de la Cabalá, y que más bien es un surtido de palabras y de nombres, sin sentido ni moral. Sólo palabras literales.

Es un privilegio parlotear palabras ociosas en el texto escrito con total fe en que son cosas santas, y que así el propósito de la Creación será completado sobre  nosotros. Cuando aquéllos que se ocupan en los textos literales con plena fe incrementen en número, el Rey Mesías llegará inmediatamente, pues así se completará la corrección total. Y nada más que esto es necesario.

Finalmente me reuní con los más famosos entre ellos. Éstos son gente que ya ha gastado sus años ahondando en las escrituras del Arí y El Zohar. Han tenido tal éxito que se han vuelto expertos y versados en todas las escrituras del Arí.

Tienen la reputación de ser la gente más santa de la tierra. Les pregunté si habían estudiado con un Rav que haya alcanzado la parte interna de estos temas. Me contestaron: "¡Cielos, no! No existe absolutamente ninguna parte interna aquí, sino un texto escrito literalmente, y nada más que eso. ¡Dios nos libre!"

Les pregunté si Rav Jaím Vital había alcanzado la interioridad de estos temas. Me contestaron: "ciertamente no alcanzó más que nosotros". Entonces les pregunté sobre el mismo Arí. Respondieron: "él seguramente no sabía más que nosotros acerca de la parte interna. Y todo lo que él sabía, se lo ha pasado a su discípulo, Rav Jaím Vital, y así llegaron luego a nuestras manos."

Me mofé de ellos: "¿Cómo fueron compuestos, entonces, los temas en el corazón del Arí sin ningún entendimiento ni conocimiento?" Respondieron: "Recibió la composición de estos temas a través de Elías. Y él conocía su interioridad, pues él es un ángel." Aquí mi ira se volcó sobre ellos, pues mi paciencia para con ellos se había agotado.

Cuándo vi que su insensatez se había enraizado en casi cada persona que se había ocupado en esta sabiduría en ese entonces, ¡ay de los oídos que lo escuchen!, "¿Forzará él hasta a la reina ante mí en la casa?"

El Sagrado Zohar ya ha lamentado amargamente la denegación de los pecados en sus almas al decir que no hay secretos internos en la Torá, cuando está escrito en Parashat Vayerá: "¿Acaso ha venido la Torá para enseñarnos fábulas y cuentos del pasado? Tales historias y fábulas también se encuentran entre las demás naciones". Nuestros sabios han dicho que ellos arrancan las plantaciones, pues ellos sólo toman Maljut.

¿Qué dirían los autores de El Zohar al ver semejante cultura de pecadores negando que existan conocimiento y sabiduría algunos en las palabras de El Zohar y en la misma sabiduría de la verdad? Ellos dicen respecto de los mismos secretos de la Torá,  que no existen conocimiento ni percepción algunos revelados en este mundo, sino meramente palabras vacías. Así, ellos han llegado para forzar a la Santa Divinidad dentro del palacio del Rey. ¡Ay de ellos, pues han causado un daño a sus almas!

Nuestros sabios afirmaron que la Sagrada Torá se lamenta ante el Creador: "Tus hijos Me han convertido en un canto en tabernas". Mas ellos ni siquiera dan a la Torá la apariencia de canto; sólo palabras aterradoras que despiertan el desprecio y la ira en cualquier oyente.

Además ellos desean ser recompensados al igual que Finejas, diciendo que lo hacen de plena fe. El texto dice respecto de ellos: "Pues tanto como esta gente se acerca, y con su boca y con sus labios Me honran; sin embargo se han llevado sus corazones lejos de Mí", y ésta es la causa de la ruina del Primer Templo.

El diablo aún danza entre nosotros, precisamente en los tiempos del Mesías, el tiempo del final de los secretos de la Torá. El celo del Señor de los Ejércitos llegó como el fuego que no se apagará en mis huesos. Por eso fui despertado para revelar la vestidura hasta tal punto que descubran que existe sabiduría en Israel.

Ésta ha sido de las razones principales que me trajeron hasta esta explicación. Deben ver en cada propósito y en cada meta que es completamente simple. Todo el ingenio, la inteligencia, y las muchas cuestiones se forman durante la preparación, hasta que la meta es alcanzada. Por ejemplo, cuando uno desea sentarse en una casa, necesita ingenio y conocimiento en cuanto al diseño, a la mano de obra, a la calidad y la cantidad de los cuartos y aposentos.

La meta final no es más que una simple cosa: morar allí. Éste es el significado de las palabras: "según la belleza del hombre, morar en la casa". Éste es un pensamiento simple, sin filosofía ni ingenio alguno.  Sólo una mera y simple voluntad.

Sepan que todas las sofisticaciones en el conocimiento son en su mayoría errores que deberían caer ante la verdad. Aún así la verdad en sí es simple, carente de ingenio alguno.

Existe un secreto en eso, siendo principalmente la pared de hierro que nos separa de nuestro Padre en el Cielo. Hay cosas que están ocultas debido a su gran altura y profundidad; y hay cosas que están escondidas debido a su extrema sutileza, cual moscas en el aire: demasiado finas para ser divisadas.

Ya que Su Luz es una Luz tan Simple, por eso mismo la mente humana, que no consigue percibir cuando de algo muy pequeño se trata, simplemente no la puede percibir. Pareciera que en estos temas también se necesitara de una herramienta para ver, para poder percibir las cosas más pequeñas.

Esto se debe a que, aunque no se perciba en toda su medida la altura ni la anchura, no obstante se puede percibir lo aproximado. Sin embargo, con las cosas más sutiles pareciera como si éstas no existiesen en absoluto, ya que no pueden alcanzar ni la más ínfima parte de los mismos.

Textos Cabalisticos Matán Torá – La entrega de la Torá

Yehuda Leib HaLevi Ashlag (Baal HaSulam)

Matán Torá – La entrega de la Torá

Ama a tu prójimo como a ti mismo (Levítico 19:18)

Rabí Akiva dice: Esta es una regla general de la Torá



1) Esta afirmación de nuestros maestros exige una explicación. La palabra general (Klal) es la suma de detalles que al unirse forman el colectivo mencionado. Por lo tanto. cuando se refiere al precepto "Ama a tu prójimo como a ti mismo" que es un gran Klal (*) de la Torá, debemos entender que el resto de los 612 preceptos de la Torá, con todas sus interpretaciones, son nada más y nada menos, que la suma de los datos insertados que figuran en ese único precepto "Ama al prójimo como a ti mismo".

Esto es muy desconcertante, porque esto se puede decir con respecto a los preceptos entre el hombre y su compañero, pero ¿cómo puede un solo precepto contener  los preceptos entre el hombre y el Creador, que son la esencia y la parte principal de ella?

2) Podemos esforzarnos en encontrar la manera de reconciliar estas palabras, y se nos presenta en un segundo artículo aún más visible que el anterior, acerca del gentil que llegó ante Hilel y le dijo "Enséñame la totalidad de la Torá mientras estoy parado en una pierna”.  Y él respondió, “No le hagas al prójimo lo que odias que te hagan a ti”.  (Traducción de “Ama a tu prójimo como a ti mismo) eso es lo importante, el resto ve a estudiar.

Aquí tenemos ante nosotros una ley muy clara, y que dice que en todos los 612 preceptos y en las escrituras de la Torá, no hay ninguno que se prefiera al precepto "Ama al prójimo como a ti mismo". Esto se debe a que el resto tiene por objetivo interpretar y permitirnos cumplir el precepto de amar al prójimo correctamente, ya que específicamente dice," El resto es ir a estudiar", lo que significa que el resto de la Torá es la interpretación de ese único precepto, pues el precepto de amar al prójimo como a ti mismo, no podría completarse de no ser por ellos.

3) Antes de penetrar en el meollo de la cuestión, debemos observar el precepto en sí mismo, ya que se nos ordenó, "Amaras al prójimo como a ti mismo". Las palabras "a ti mismo" nos dicen que amarás al prójimo en la misma medida que te amas a ti mismo, de ninguna manera menos que a ti, es decir, que debes estar constantemente alerta para poder satisfacer las necesidades de cada miembro de Israel, no menos atento de lo que estas para satisfacer tus propias necesidades.

Esto es absolutamente imposible, ya que aún con su trabajo diario, la persona no puede satisfacer sus propias necesidades, así que, ¿cómo se le puede pedir que trabaje para satisfacer las necesidades de toda una nación? Y no podemos pensar que la Torá exagera en lo que exige, pues nos advierte de no agregar o disminuir nada y nos dice que las leyes fueron dadas con precisión absoluta.

4) Y si esto no es suficiente para ti, te diré que la explicación de este precepto de amar al prójimo es aún más estricta porque tenemos que anteponer las necesidades del prójimo a las nuestras.

Como escribieron nuestros maestros (Kidushin pag.20) en relación al versículo "porque es feliz contigo" (Deuteronomio 15:16) con respecto al esclavo hebreo que dice: “Cuando a veces no tiene más que una almohada y él se acuesta sobre ella y no se la da al esclavo, entonces no cumple con "porque es feliz contigo", pues él está acostado sobre la almohada y su esclavo en el suelo. Y si no se acuesta sobre ella pero tampoco se la da al esclavo, esto resulta una regla sodomita. De esto resulta que, en contra de su voluntad él debe darle la almohada a su esclavo, mientras él se acuesta en el suelo.

También encontramos la misma regla en el versículo acerca del amor al prójimo, porque aquí el texto también compara la satisfacción de las necesidades del prójimo con la satisfacción de las propias necesidades, como en el ejemplo de "porque es feliz contigo", respecto al esclavo hebreo. Por lo tanto, también en este caso, si sólo tiene una silla y su compañero no tiene ninguna, la ley dice que si se sienta en ella y no se la da a su compañero, no observa el precepto de "Amarás a tu prójimo como a ti mismo", ya que no está satisfaciendo las necesidades de su compañero como si fueran suyas.

Y si no se sienta en la silla y tampoco se la da a su compañero, esto es una maldad como regla sodomita. Por lo tanto debe dejar que su compañero se siente en ella mientras él se sienta en el suelo o queda de pie. De esto se desprende que esta es la ley con respecto a las necesidades propias y de las que carece su compañero. ¿Este precepto es factible de alguna forma?

5) Antes que nada debemos entender porqué se le entregó la Torá al pueblo de Israel y no al resto del mundo, y Dios no lo quiera aquí no hay ninguna cuestión de nacionalismo; sólo aquel que no esté en sus cabales podría pensar esto. De hecho nuestros maestros ya han examinado esta cuestión y esta es la conclusión a la que llegaron (Avodá Zará, 2): “Dios les ofreció la Torá a todas las naciones y lenguas y no la recibieron”.

Pero lo que encuentran desconcertante es por qué entonces se los llama el pueblo elegido, como está escrito "El Señor tu Dios te ha elegido", (Deuteronomio 7:6), ya que no había otra nación que la quisiera. Por otra parte, existe una cuestión fundamental. ¿Es posible que el Creador vino con Su Torá en las manos y se puso a negociar con los pueblos bárbaros? Tal cosa no es posible y es completamente inaceptable.

6) Sin embargo, cuando entendamos la esencia de la Torá, los preceptos que nos fueron dados, y el objetivo deseado acerca del cual nuestros maestros nos han instruido, que es el propósito de la gran creación que se presenta ante nuestros ojos, entonces entenderemos todo. El primer concepto que aprendemos es que, que no existe ningún acto que no se realice con un propósito determinado, y no hay excepción alguna al respecto, fuera de los seres más bajos de la humanidad o los lactantes. Por lo tanto, lo cierto es que el Creador, de cuya grandeza no hay ninguna duda, no actuaría ya sea en mayor como en menor grado sin un propósito determinado.

Nuestros maestros nos dicen que el mundo fue creado sólo para observar la Torá y cumplir con sus preceptos, esto significa que el objetivo del Creador al crear la creación, es la de revelar Su divinidad a los demás. Esto se debe a que la revelación de Su santidad enriquece a la criatura como una agradable recompensa, que va aumentando hasta llegar a la medida deseada.

Y por esto se elevan los más bajos, con reconocimiento completo de convertirse en un carruaje para Él y adherirse a Él, hasta llegar a la completa perfección:"Ningún ojo ha visto a un Dios fuera de ti". Y debido a la grandeza y a la gloria de esa perfección, tanto la Torá como la profecía se abstuvieron de pronunciar alguna palabra de esta maravilla, como lo sugieren los maestros (Brajot, 34) "Todos los profetas hicieron sus profecías sólo para los días del Mesías, pero para el otro mundo, ningún ojo ha visto a Dios fuera de ti".

La perfección  de la palabra de la Torá y de la profecía de nuestros maestros, se expresa en una simple palabra "Dvekut" (adhesión). Sin embargo el uso extendido por las masas de esta palabra ha hecho que casi se pierda su verdadero contenido, sin embargo, si te detienes a pensar en esta palabra durante un instante, quedarás impresionado por su elevado valor, pues imagina la altura del Creador y  la humildad de la criatura, entonces serás capaz de percibir la relación de la adhesión entre uno y otro, y entenderás porque atribuimos a esa palabra el propósito de toda esa gran creación.

De lo dicho se desprende que, el propósito de toda la creación es que las criaturas humildes puedan, observando la Torá y sus preceptos, elevarse a las alturas y evolucionar hasta que se les recompense con la Dvekut con su Creador.

7) Sin embargo los cabalistas preguntan, ¿por qué no fuimos creados desde un principio con la altura necesaria para adherirnos a Él? y ¿Qué motivos tenía el Creador para hacernos cargar con todas esas molestias de la creación, la Torá y sus preceptos? Y contestan "El que come lo que no es suyo, tiene miedo de mirarlo a la cara". Esto significa que quien come y disfruta del esforzado trabajo de su amigo tiene miedo de mirarlo a la cara, porque al hacerlo se humilla de tal manera que pierde su condición humana.  Y porque lo que resulta de Su perfección no puede ser deficiente, por lo tanto, nos dio un espacio para poder ganar por nuestros propios medios, la altura deseada, a través del cumplimiento de la Torá y sus preceptos.

Estas palabras son muy profundas y ya las he explicado en mi libro, Panim Meirot Hu Masbirot del Etz Ha Jaim y en el libro Talmud Eser Ha Sefirot, Reflexión Introspectiva, parte I, y aquí lo explicaré brevemente, para que sea comprensible para todos.

8) Esto, es como lo que se cuenta acerca de aquel hombre acaudalado, que llamó a un simple hombre del mercado, le dio de comer y beber, además de dinero y oro y todo lo que deseara día a día y cada día le daba más cosas que el anterior. Finalmente el hombre acaudalado le preguntó, dime ¿Ya se cumplieron  todos tus deseos? A lo que el humilde hombre contestó, aún no se han cumplido todos mis deseos pues hubiera preferido que todos estos bienes y riquezas me llegaran por mi propio trabajo, así como te llegaron a ti y no recibir caridad de tu parte, a lo que el acaudalado respondió, entonces aún no ha nacido la persona que podrá cumplir tus deseos.

Esto es algo natural, ya que por un lado se experimenta un placer cada vez mayor en la medida en que los regalos van aumentando y por otro lado es difícil tolerar la vergüenza por tanta bondad con la que el hombre acaudalado lo abruma.  Ya que es completamente natural sentir vergüenza e incomodidad al recibir regalos por compasión o piedad.

Y de aquí se deduce que nadie puede satisfacer por completo las necesidades de su amigo, porque en última instancia no le puede brindar la sensación de haberlo conseguido por sus propios medios, y sólo con ella se puede alcanzar la perfección deseada.

Esto es en cuanto a la criatura, lo que no cuenta por parte del Creador, y esta es la razón por la cual se nos dio la posibilidad de utilizar la Torá y sus preceptos para que a través del propio esfuerzo y de la labor personal podamos alcanzar Su altura, porque entonces el deleite y el placer que nos llega de Él, es decir de adherirnos a Él, será nuestro por derecho propio, pues nos llegó a través de nuestro esfuerzo, de esta manera nos sentimos dueños y sin esta sensación de plenitud, nada tendría sentido.

En efecto esta es la manera en que tenemos que examinar la esencia y el origen de esta ley natural y ¿quién fue el que creó en nosotros el defecto de esa vergüenza y de esa incomodidad que sentimos al recibir la caridad de otros? Esto se entiende a través de una ley conocida por los científicos que dice, que cada rama tiene la misma naturaleza que su raíz y que todo lo que le incumbe a la raíz también lo desea, busca y anhela su rama y se beneficiará de todo lo referente a la raíz. Por el contrario, todo lo que no incumba a la raíz, su rama se alejará de ello, no los puede tolerar y se ve perjudicada por esto, esta es una ley existente entre toda raíz y su rama y que no puede ser violada.

Ahora se abre ante nosotros una puerta para poder entender el origen de todos los placeres y sufrimientos de este mundo, ya que el Creador es la raíz de todas Sus creaciones, por lo tanto todo lo que le incumbe a Él y se extiende hacia nosotros directamente lo sentimos como placentero, porque nuestra naturaleza está cerca de nuestra Sagrada raíz. Todo lo que no se refiera a Él y no se extiende hacia nosotros directamente de Él, sino que contradice la creación misma, estará en contra de nuestra naturaleza y nos costará tolerar, por lo tanto nos gusta el descanso y odiamos el movimiento, a tal punto de no hacer ningún movimiento si no es para lograr el descanso. Esto es así porque nuestra raíz está en reposo y no existe movimiento alguno en ella, por lo tanto esto está en contra de nuestra naturaleza y  no lo toleramos.

De la misma manera, amamos la sabiduría, el heroísmo, la riqueza etc., ya que todo esto está incluido en Él, que es nuestra raíz, por la misma razón odiamos lo opuesto a esto, tal como la idiotez, la debilidad y la pobreza, porque no están en nuestra raíz. Esto nos hace sentir un odio tremendo  y nos causa sufrimientos intolerables.

10) Esto es lo que nos da ese sabor desagradable de vergüenza e incomodidad al recibir caridad de los demás, porque en el Creador no existe el recibir favores, ya que, ¿de quién va a recibir? Y debido a que este elemento no existe en nuestra raíz, entonces este hecho se nos hace repulsivo. Por otro lado, sentimos placer y se nos hace agradable otorgar a los demás, ya que esta conducta existe en nuestra Sagrada raíz, pues Él otorga a todos.

11) Ahora hemos encontrado una forma de examinar el propósito de la creación que es adherirse a Él, a su verdadera esencia, esta exaltación y adherencia se nos garantiza si observamos a la Torá y sus preceptos y esto no es más que la equivalencia entre las ramas y sus raíces. Toda esa ternura y placer se transforma en algo natural, como lo hemos explicado anteriormente, acerca de que el placer es sólo la equivalencia de forma con su Creador y cuando igualamos nuestra conducta a nuestras raíces, tenemos la sensación de placer.

 Y todo lo que está a nuestro alrededor y no está incluido en nuestra raíz se vuelve intolerable, repugnante o considerablemente doloroso para nosotros, por lo que encierra este concepto. Y naturalmente nuestra esperanza depende de la medida en que igualemos nuestra forma con nuestras Sagradas raíces.

12) Estas fueron las palabras de nuestros maestros (Bereshit Raba 44) cuando preguntaron: ¿Qué le importa al Creador si se mata por el pescuezo o por el cogote? Después de todo, los preceptos fueron dados para purificar a las personas y esta purificación significa la purificación del cuerpo turbio, que es el propósito que se desprende de la observación de la Torá y sus preceptos.

"El hombre vano se hará entendido, cuando un pollino de asno montés nazca hombre" porque cuando uno sale del seno de la creación, uno se encuentra entre la inmundicia y la bajeza, esto significa que uno está impregnado de amor a sí mismo, siendo que cada movimiento gira en torno a sí mismo, sin ningún tipo de concesión a los demás.

De este modo entonces, uno está siempre a la máxima distancia  de la raíz, en el otro extremo, ya que la raíz es el completo otorgamiento sin una pizca de recepción, mientras el recién nacido se encuentra en un estado de absoluta recepción para sí mismo sin ningún atisbo de otorgamiento alguno. Por lo tanto su situación es considerada como el punto más bajo al que puede llegar la humanidad.

A medida que crece, va recibiendo de su entorno porciones de aprendizaje de "otorgamiento al prójimo"; esto por supuesto depende de los valores y el desarrollo del entorno. Y entonces, también aquí es iniciado en la Torá y sus preceptos para amarse a sí mismo, para obtener recompensa en este mundo y en el de más allá, denominado" Lo LiShmá" (No en Su nombre) porque de otra manera no se podría acostumbrar.

Y cuando va creciendo, se le va revelando la manera en que tiene que observar los preceptos LiShmá (En Su nombre), que es con el único objetivo de complacer a su Creador. Como lo escribe el RamBam, acerca de que a las mujeres y a los niños no se les debe revelar como observar  la Torá y sus preceptos,  LiShmá, ya que no podrían soportarlo, sólo cuando crecen y adquieren  conocimientos y sabiduría, se les enseña a servir LiShmá. Es como dicen nuestros maestros "De no LiShmá, se llega a LiShmá", siendo el objetivo el complacer al Creador y no el amor para uno mismo.

A través del atributo natural que se obtiene al observar la Torá y sus preceptos, "En su nombre", (Lishmá) que el que Otorga la Torá sabe, como nuestros maestros dicen (Kidushin 30),  "He creado la inclinación al mal, pero también he creado la Torá como condimento". Es que esa criatura se desarrolla y se eleva por encima de los niveles de esa exaltación, hasta perder cualquier vestigio de egoísmo, todos los preceptos de su cuerpo se elevan y todos sus actos se enfocan en otorgar, de tal manera que incluso sus propias necesidades fluyen con la intención de otorgar, es decir para poder otorgar. Y esto es lo que dijeron nuestros maestros: “Los preceptos fueron dados para purificar a las criaturas”.

13) La Torá está compuesta por dos partes: 1- Las Mitzvot (los preceptos) entre el hombre y su Creador, 2- Las Mitzvot entre el hombre y su semejante. Las dos tienen el mismo objetivo, la de llevar a la criatura al propósito final, que es la adhesión a Él.

Incluso el lado práctico de las dos es lo mismo, ya que al realizar cualquier acción Lishmá sin ningún vestigio de egoísmo, es decir, sin sacar ningún beneficio propio, no sentirá diferencia alguna, tanto si sirve a su semejante para lograr su amor o si sirve a su Creador para conseguir Su amor.

Esto se debe a que existe una ley natural para toda criatura, que dice que cualquier elemento que se encuentre fuera de su propio cuerpo es considerado como irreal y vacío. Y cualquier movimiento que hace el hombre con el fin de amar a su semejante, lo realiza gracias a la Luz retornante y eventualmente obtendría una recompensa que regresaría a él y lo beneficiaría, por lo tanto este acto no puede ser considerado "Amor al prójimo" porque es juzgado por su resultado final. Esto se asemeja al alquiler que no es rentable sino hasta el final, de todas maneras el acto de alquilar no es considerado un acto de amor al prójimo.

Sin embargo, hacer cualquier movimiento sólo por amor al prójimo, es decir sin la chispa de la Luz retornante y sin la esperanza de recibir algo a cambio es completamente imposible. Está escrito en los Tikunei Zohar, refiriéndose a las naciones del mundo, "Todo acto de misericordia que realizan, lo hacen en beneficio propio".

Esto significa que cualquier acto en beneficio de sus compañeros o de su Creador, no lo realizan por amor a los demás sino por amor a sí mismos y esto es así porque si no sería algo antinatural. Por lo tanto sólo los que observan la Torá y sus preceptos son merecedores de esto, porque al estar acostumbrados a observar la Torá y sus preceptos para agradar al Creador, poco a poco salen del seno natural de la creación y adquieren una segunda naturaleza, que es el amor al prójimo mencionado anteriormente.

Esto es lo que llevó a los maestros del Zohar a excluir  a las naciones del mundo de la cuestión de amar al prójimo por sobre todas las cosas. Y dijeron, "Todo acto de misericordia que realizan, lo hacen en beneficio propio", ya que no están involucrados en observar la Torá y sus preceptos Lishmá y todo lo que se refiera a servir a sus dioses es solo por la recompensa y la salvación en este mundo y en el del más allá. Por lo tanto la adoración a sus dioses es por egoísmo y no realizarán nunca ningún acto que esté fuera de sus cuerpos, razón por la cual nunca podrán elevarse ni por el filo de un cabello por sobre su naturaleza básica.

14) De esta manera podemos ver claramente que para aquel que observa la Torá y sus preceptos Lishmá, aún desde el lado práctico de la Torá, no siente ninguna diferencia entre las dos partes de Ella, pues aún antes de que obtenga algún beneficio, es indispensable que todo acto realizado hacia el Creador o hacia los hombres lo sienta como vacío y sin sentido, sin embargo si realiza un gran esfuerzo y se eleva lentamente hacia la segunda naturaleza, logrará inmediatamente el propósito final, que es la adhesión a Él.

Dado que este es el caso, es razonable pensar que la parte de la Torá que se ocupa de la relación entre el hombre y su semejante, es la que se encuentra en mejor posición para  llegar a la meta deseada, ya que la Mitzvá entre el hombre y el Creador es fija y especifica y no es exigente, por lo tanto el hombre se acostumbra fácilmente a ella, y todo lo que se vuelve costumbre ya no es capaz de ser útil. Sin embargo las Mitzvot entre el hombre y su semejante son cambiantes e irregulares y con continuas exigencias, por lo tanto su efecto es más seguro y la meta más cercana.

15)  Ahora podemos comprender las palabras de Hilel HaNasí al prosélito, acerca de que la esencia de la Torá es:"Amar al prójimo como a ti mismo" y el resto de las 612 Mitzvot no son más que las interpretaciones de la misma. Y aunque las Mitzvot entre el hombre y el Creador son consideradas como una calificación de esta Mitzvá, por ser la meta final que se presenta como consecuencia de esta, como dijeron los maestros, "La Torá y las Mitzvot no fueron dadas sino para purificar a Israel con ellas", que es la purificación del cuerpo, hasta adquirir una segunda naturaleza, que se define como amor al prójimo, es decir como el único precepto de "Amar al prójimo como a sí mismo", que es la meta final de la Torá, después de la cual se logra inmediatamente la adhesión a Él.

Y no son difíciles de explicar las palabras, "Y amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con todas tus fuerzas", (Deuteronomio 6:5) por lo explicado anteriormente, ya que realmente para la persona que está dentro de la naturaleza de la creación, no existe ninguna diferencia entre el amor al Creador y el amor al prójimo.

 Esto se debe a que todo lo que se encuentra fuera de él, le parece irreal. Y debido a que el prosélito le pidió a Hilel HaNasí, que le explicara el contenido de la Torá, para poder acercarse más al propósito de la Torá y no tenga que prolongar su camino, así como está escrito, "Enséñame toda la Torá mientras estoy parado sobre un solo pie", fue que definió el amor al prójimo, ya que ese objetivo está más cerca y se manifiesta más rápido (Artículo 14) pues está exento de errores y porque tiene exigencias.

16) Por lo dicho anteriormente (Puntos 3 y 4), podemos entender el contenido de la Mitzvá "Amaras al prójimo como a ti mismo" y la manera en que nos obliga la Torá a realizar algo imposible.

De hecho sabemos que por esta razón, no le fue dada la Torá a nuestros sagrados ancestros, Abraham, Itzjak y Yacov, sino hasta el éxodo de Egipto, en que al salir y convertirse en una nación de seiscientos mil hombres de más de veinte años, se les pudo preguntar a cada miembro de la nación, si estaba de acuerdo en realizar esa sublime labor, y una vez que todos y cada uno de los miembros de la nación estuvieron de acuerdo con todo su corazón y con toda su alma y dijeron, "Haremos y escucharemos", entonces fue posible cumplir con toda la Torá y lo que antes era imposible se hizo posible.

Y esta es una gran verdad, ya que si seiscientos mil hombres se desprenden de toda ocupación para poder satisfacer sus propias necesidades y no tienen ninguna otra preocupación más que la de estar atentos en que no le falte nada a sus compañeros y además lo harán con un gran amor, con todo su corazón y toda su alma, así como lo define el precepto, "Amarás a tu prójimo como a ti mismo", entonces no cabe duda alguna de que ningún miembro de la nación tendrá que preocuparse por su propio bienestar.

Debido a esto, está completamente libre de preocuparse por su propia supervivencia y puede cumplir con el precepto "Amarás a tu prójimo como a ti mismo", obedeciendo las condiciones señaladas en los puntos 3 y 4. Después de todo,  ¿por qué se iba a preocupar por su propia supervivencia, cuando seiscientos mil hombres que lo quieren y le son leales están atentos para satisfacer sus necesidades?

Por lo tanto, una vez que todos los miembros de la nación estuvieron de acuerdo, se les entregó la Torá, ya que ahora eran capaces de observarla. Antes ellos debían multiplicarse hasta convertirse en una nación y ni que hablar de la época de nuestros padres, en que eran unos pocos en la tierra y no eran capaces de observar realmente la Torá en la forma deseada. Esto es así porque con un pequeño número de personas es imposible comenzar a observar los preceptos entre el hombre y su compañero ya que todo gira alrededor de "Amarás a tu prójimo como a ti mismo" como hemos explicado en los puntos 3 y 4. Razón por la cual no les fue dada la Torá.

17) Por lo dicho anteriormente, podemos comprender uno de los escritos más desconcertantes de nuestros maestros, acerca de que, "Todo Israel es responsable uno de otro".  Esto parece ser totalmente injusto, ya que si alguien peca o comete un delito y hace enfadar al Creador, aún si no lo conoces y no tienes relación con él, el Creador te cobrará a ti la deuda. Está escrito "No han de ser muertos los padres por los hijos…  Sino que cada hombre ha de ser muerto por su propio pecado" (Deuteronomio 24:16),  así que ¿cómo pueden decir que eres responsable por los pecados de un total desconocido, del cual no sabes ni siquiera su paradero?

 Y si esto no fuera suficiente, consulte Masejet Kidushin, pág. 40: Rabí Eleazar, a Rabí Shimon le dijo " Puesto que el mundo es juzgado de acuerdo a la mayoría y el individuo es juzgado por la mayoría, si él cumple con un precepto bienaventurado será, pues se sentencia a él y a todo el mundo a favor, y si ha cometido un pecado, pobre de él, porque se ha condenado a sí mismo y al mundo entero en contra, por lo dicho, "Sólo es necesario un pecador para hacer mucho mal".

Y el Rabí Eleazar, hijo de Rabí Shimon me hizo responsable por todo el mundo, ya que según él, todos los hombres del mundo son responsables unos de otros y cada persona es la causante de que por sus actos se sentencie a todo el mundo a favor o en contra. Esto es doblemente desconcertante.

Sin embargo de acuerdo con lo dicho anteriormente, podemos entender las palabras de los maestros y acordar con ello, ya que hemos demostrado que cada una de las partes de los 613 preceptos de la Torá giran alrededor del único precepto de, "Amarás a tu prójimo como a ti mismo". Encontramos que esto puede existir sólo en una nación completa, en la que cada uno de sus miembros esté de acuerdo con esto.}

Nota del Traductor: La palabra Klal en hebreo significa tanto “regla” como “colectivo”.

Textos Cabalisticos El Shofar del Mesías

La redención sólo con la fuerza de la Cabalá


Y deben saber, que esto es lo que significa que los hijos de Israel se redimen, solamente después de que se revele la sabiduría de lo oculto en gran medida, como está escrito en el Zohar: "Por medio de esta composición se redimen los hijos de Israel del exilio". Esto es así, porque hubo en ese entonces una gran esperanza de redención, ya que la escritura del Zohar fue iniciada en la época de Rashbi, en los días de la revelación de Bar Kojba. Rabí Akiva, el maestro de Rashbi dijo sobre éste: "por medio de la estrella de Jacobo" y también después de la destrucción de Beitar hubo una gran esperanza.

La escritura del Zohar y su ocultación

Y por ello, Rashbi se dio la licencia de revelar la sabiduría de lo oculto en sus libros del Zohar y sus Tikunim. Él lo hizo con mucho cuidado, ya que no permitió que nadie escriba sus palabras, solamente Rav Aba, quien podía revelar en forma secreta, para que solamente los sabios de Israel entendieran lo que escribe, y para que los sabios de las naciones no lo entendieran, por temor a que los malvados sepan cómo servir a sus amos. Por ello, inmediatamente al ver que era aún temprano para la redención de Israel, la ocultaron. Eso ocurrió en la época de los Savoraim, porque encontramos mucho de lo que nuestros sabios, los Savoraim, escribieron sobre el Zohar, como es sabido.

La revelación de la Cabalá es el deseo del Creador


Y de todas formas era el deseo del Creador que se revele, por ello llegó el asunto a las manos de la viuda de Rabí Moisés de León, quien heredó las escrituras del Zohar de su marido, el cual aparentemente no le comunicó la prohibición de revelar esas escrituras. La viuda de Rabí Moisés de León casualmente vendió esas escrituras, como es sabido.


Los problemas de Israel son causados por la revelación de la Cabalá


Ciertamente, hasta hoy, esto ha causado muchas ruinas en la casa de Israel, por los motivos arriba descritos.

El beneficio de la revelación de la Cabalá


No obstante, no hay mal que por bien no venga. Por ello, este dominio que las naciones obtuvieron al robar los secretos de la Torá, sirvió de fuerza propulsora para la evolución de la santidad. Es mi opinión que esta generación se encuentra en el umbral de la redención, si solo sabremos cómo diseminar la sabiduría de lo oculto a las masas.

El primer beneficio

Aparte del simple motivo de "El malvado se tragó las riquezas, y las vomitará", esto revelará lo que hay entre mi hijo y mi suegro, y la diferencia entre la esencia del núcleo y la Klipá superior (cáscara), de la cual pelaron todos los sabios de las naciones. Esto es porque todos los campos de Israel que han renunciado a la Torá, con seguridad retornarán al Creador, y realizarán Su servicio.


El segundo beneficio


Hay otro motivo para esto. Hemos aceptado que la condición para la redención es que todas las naciones acepten la ley de Israel, como está escrito "Y la tierra estará llena del conocimiento", como en el ejemplo del éxodo de Egipto, en cuyo caso también  la condición previa fue que incluso el Faraón reconozca al verdadero Dios y Sus leyes, y les permitiera salir.


La redención por medio de la revelación de la Cabalá a las naciones del mundo


Por ello está escrito que cada uno de los miembros de las naciones agarrará a un Judío y lo dirigirá hacia la Tierra Santa. Y no es suficiente que puedan salir por sí mismos. Y hay que entender, a pesar de todo, ¿de dónde tendrán las naciones del mundo tal idea, y tal deseo? Deben saber, que eso ocurrirá por medio de la difusión de la verdadera sabiduría, entonces todos evidentemente verán al verdadero Dios y a su verdadera ley,


La diseminación de la sabiduría de la Cabalá a todo el mundo


Y la diseminación de la cabalá a las masas se llama Shofar. Tal como lo hace la voz del Shofar, que atraviesa grandes distancias, así cundirá el eco de la sabiduría en todo el mundo, de manera que incluso las naciones escucharán y sabrán, que la sabiduría del Creador está en Israel.


La revelación de la Cabalá a todas las naciones es la revelación de Eliahu


Y este rol se dijo sobre Eliahu HaNavi, que la revelación de los secretos de la Torá se llama siempre "La revelación de Eliahu". Y es como ellos dijeron: "Que descanse hasta que llegue Eliahu", y también "Tishbi contestará preguntas y problemas" y por ello dijeron que tres días (la pauta es conocida) antes de la llegada del Mesías, Eliahu subirá a las cumbres de las montañas y hará sonar el Gran Shofar, etc.


La revelación de la Cabalá a todas las naciones es la condición para la redención total


Y entiendan estas pautas; que el asunto de este Shofar es únicamente la revelación de la sabiduría oculta a las masas, que es la condición previa y obligatoria que debe realizarse antes de la Redención Total.


Esto lo atestiguarán los libros que tratan de esta sabiduría, que ya han sido revelados por mí: que asuntos de máxima importancia han sido difundidos a todos como un traje. Este es un verdadero testimonio de que ya estamos al borde de la redención, y que la voz del gran Shofar ya ha sido oída, a pesar de que no en la distancia, porque suena aún muy suavemente.


Ciertamente, toda grandeza requiere una pequeñez anterior, y no hay una gran voz que no esté precedida por un suave silencio, porque esta es la característica  del Shofar: que crece progresivamente. Y quien sabe mejor que yo que no merezco para nada ser siquiera un mensajero y escriba para la revelación de tales secretos, y mucho menos de entenderlos desde su raíz. ¿Y por qué el Creador me ha hecho que lo haga? Sólo porque la generación lo merece, ya que es la última generación, la que se encuentra en el umbral de la redención total. Y por este motivo, es merecedora de comenzar a escuchar la voz del Shofar del Mesías, que es la revelación de los secretos, como ha sido anteriormente explicado.


La esencia de la sabiduría de la Cabalá

Antes de comenzar a elucidar la historia de la sabiduría de la Cabalá, referida por muchos, considero  necesario comenzar con una completa clarificación de la esencia de esta sabiduría, que a mi parecer, muy pocos conocen. Y naturalmente es imposible hablar de la historia de algo sin antes conocer la cosa misma.

Aunque este conocimiento es más vasto y profundo que  el océano, haré el máximo esfuerzo, con toda la fuerza y el conocimiento que he adquirido en este campo, para aclararlo e iluminarlo desde todos los ángulos, lo suficiente para que cualquier alma extraiga las conclusiones correctas, tal como son en verdad, sin dejar margen para el error,  como suele suceder en tales cuestiones.

¿EN TORNO A QUÉ GIRA LA SABIDURÍA?

Esta pregunta viene a la mente de toda persona sensata. Para tratarla en forma apropiada, proporcionaré una definición confiable y duradera: esta sabiduría es  nada más y nada menos que una secuencia de raíces, que se desprenden por la vía de causa y consecuencia, mediante reglas fijas, determinadas, entretejiéndose en un solo y elevado objetivo descripto como "la revelación de Su Divinidad a Sus criaturas en este mundo."

Y existe aquí una conducta de lo particular y lo general:

General: toda la humanidad está eventualmente obligada a llegar a esta inmensa evolución, como está escrito, "Porque estará la tierra llena del conocimiento del Señor, como las aguas que cubren el mar" (Ieshaiahu/Isaías 11:9). "Y no enseñarán más cada cual a su compañero y cada cual a su hermano, diciendo: “¡Conoced al Señor!”, porque todos ellos Me conocerán, desde el menor de ellos hasta el mayor de ellos" (Irmiahu/Jeremías 31:33). "no tendrá que esconderse más tu maestro, sino que tus ojos verán a tu maestro” (Ieshaiahu/Isaías 30:20).

Particular: que aún antes de la perfección de toda la humanidad, esta regla es implementada en unos pocos individuos elegidos en cada generación. Estos son los únicos dotados, en cada generación, con ciertos grados de revelación de Su Divinidad. Y estos son los profetas y los hombres de Dios.

Y como dijeron nuestros sabios, "No existe una generación que no posea un hombre como Abraham y Jacob". Por lo tanto se ve que la revelación de Su Divinidad se implementa en cada generación, tal como nuestros sabios, que nos merecen toda la confianza, lo proclaman.

LA MULTIPLICIDAD DE PARTZUFIM, SEFIROT Y MUNDOS

Sin embargo, de acuerdo con lo anterior, surge una pregunta: dado que la sabiduría no tiene más que un rol especial y claro, ¿por qué la cuestión de la multiplicidad de Partzufim, Sefirot y conexiones intercambiables, que son tan abundantes en los libros de Cabalá?.

En efecto, si uno considera el cuerpo de un pequeño animal, cuya única tarea es subsistir para  poder existir en este mundo durante el tiempo suficiente para engendrar y propagar su especie, encontrará en él una estructura compleja de millones de fibras y tendones, como lo han descubierto los fisiólogos y anatomistas. Y hay mucho que les queda por descubrir a los seres humanos. En consecuencia, se puede concluir la inmensa variedad de asuntos y canales que necesitan conectarse con el fin de obtener y revelar esa meta sublime.

DOS CONDUCTAS: DESDE ARRIBA HACIA ABAJO Y DE ABAJO HACIA ARRIBA.

Esta sabiduría se divide generalmente en dos órdenes paralelos e idénticos, como dos gotas de agua. La única diferencia entre ellos es que el primer orden se extiende desde Arriba hacia abajo, hacia este mundo, y el segundo orden atraviesa desde abajo hacia arriba, precisamente a través de las mismas rutas y  estructuras impresas en su raíz, cuando aparecieron desde Arriba hacia abajo.

El primer orden es llamado  "el orden de descenso de los mundos, Partzufim y Sefirot", en todas sus incidencias, ya sean duraderas o pasajeras. El segundo orden es llamado “logros o grados de profecía y Espíritu Santo". Una persona recompensada con éste debe seguir las mismas sendas y entradas, y gradualmente obtiene cada detalle y cada grado, precisamente a través de las mismas reglas que fueron impresas en ellos en el momento de su emanación desde Arriba hacia abajo.

La revelación de la Divinidad no aparece de una sola vez, sino gradualmente, durante un período de tiempo, dependiendo de la purificación del logro, hasta que se descubre todos los grados desde Arriba hacia abajo. Y debido a que ellos llegan en orden de logro, uno después del otro y uno por encima del otro, como lo hacen los peldaños de una escalera, son llamados "grados" (pasos).

NOMBRES ABSTRACTOS

Muchos creen que todas las palabras y los nombres en la sabiduría de la Cabalá son una clase de nombres abstractos. Esto se debe a que ésta trata de la Divinidad y la espiritualidad, que están por encima del tiempo y el espacio, donde incluso nuestra imaginación no puede llegar. Por eso han decidido que seguramente estas cuestiones se refieren únicamente a nombres abstractos, o incluso más sublimes y exaltados que nombres abstractos, puesto que están completamente y desde el principio, exentos de elementos imaginarios.

Pero ese no es el caso. Al contrario, la Cabalá emplea solamente nombres y denominaciones  que son concretas y reales. Para los Cabalistas existe una regla inflexible según la cual, "Lo que no logramos, no lo definimos con un nombre ni con una palabra".

Aquí debe saber que la palabra "logro" (Heb: Hasagá) implica el último grado de comprensión. Se deriva de la frase. "que tu mano alcanzará" (Heb: Ki Tasig Iadjá). Esto significa que antes de que algo se vuelva completamente diáfano, como si uno lo tuviera agarrado en su mano, los Cabalistas no lo consideran como logro, sino entendido, comprendido, etc.

LA REALIDAD DE LA SABIDURÍA DE LA CABALÁ

Las cosas reales se encuentran aún en la realidad física que se despliega ante nuestros ojos, aunque no tengamos la percepción ni la imagen de su esencia.  Tal es el caso de la electricidad y el magnetismo, llamados "fluidos".

Sin embargo, ¿quién podría decir que estos nombres no son reales, cuando conocemos vívida y satisfactoriamente sus acciones? No podríamos ser más indiferentes al hecho de que no tenemos percepción de la esencia del asunto mismo, a saber la electricidad misma.

Este nombre es tan tangible y conocido por nosotros como si fuese completamente percibido por nuestros sentidos. Hasta los niños pequeños están familiarizados con la palabra, "electricidad," de la misma manera que conocen  palabras como pan, azúcar, etc.

Más aún, si uno desea ejercitar sus herramientas para examinar un poco, le diré que como una totalidad, ya que no existe la más mínima percepción del Creador, es por lo tanto imposible acceder a la esencia de ninguna de Sus criaturas, aún de los objetos tangibles que podemos sentir con nuestras manos.

Así, todo lo que conocemos acerca de nuestros amigos  y parientes en el mundo de acción ante nosotros no es otra cosa que "familiarizarse de sus acciones". Estas son impulsadas y nacen por la asociación de su encuentro con nuestros sentidos, lo cual nos aporta una completa satisfacción aunque no tengamos percepción alguna de la esencia del tema.

Además, uno no tiene percepción o logro alguno incluso de su propia esencia. Todo lo que usted conoce de su propia esencia no es más que una serie de acciones que se extienden desde su esencia.

Ahora podemos concluir fácilmente que todos los nombres y denominaciones que aparecen en los libros de Cabalá son en verdad auténticas y fácticas, aunque no tengamos en absoluto logro alguno en el tema. Esto es así porque quienes se dedican a ello tienen la satisfacción completa de su percepción inclusiva de su plenitud última, es decir una mera percepción de acciones, provocada y surgida de la asociación de la Luz Superior con aquellos que la perciben.

No obstante, esto es suficiente, pues la regla dice: "Todo lo que es medido y extractado de Su Providencia para ser realizado en la naturaleza de la Creación, es completamente satisfactorio". De modo similar, uno no puede desear un sexto dedo en su mano, porque cinco dedos son suficientes.

LOS TÉRMINOS MATERIALES Y LOS NOMBRES FÍSICOS EN LOS LIBROS DE CABALÁ

Cualquier persona sensata comprenderá que cuando tratamos de cuestiones espirituales, y aún más cuando se trata de  la Divinidad, no disponemos de palabras o letras con las cuales contemplarlas. Esto se debe a que todo nuestro vocabulario no es sino una combinación de las letras provenientes de nuestros sentidos y nuestra imaginación. Pero, ¿cómo pueden ser de ayuda allí  donde no existen la imaginación ni los sentidos?.

Incluso si tomamos la sutil palabra que puede ser usada en tales cuestiones, a saber la palabra “Luz Superior", o aún "Luz Simple", continúan asociándose a la luz del sol, o a la de una vela, o la luz de placer que uno experimenta cuando resuelve una gran duda. Sin embargo, ¿cómo podemos emplearlas en cuestiones espirituales y  y caminos Divinos? Estos ofrecen al examinador nada más que falsedad y engaño.

Es particularmente así cuando uno necesita encontrar algo racional en esas palabras que lo ayuden en las   negociaciones acostumbradas en la búsqueda de la sabiduría. Aquí el sabio debe ser muy riguroso empleando definiciones a los ojos de los observadores.

Y si el sabio llegara a fallar siquiera en una simple palabra desafortunada, ciertamente confundirá y conducirá a error a los lectores. Estos no entenderán en absoluto lo que está diciendo allí, antes de ello, después de ello, y todo lo conectado con esa palabra, como es sabido para cualquiera que estudie libros de sabiduría.

Por lo tanto, uno debe preguntarse, ¿cómo es posible que los Cabalistas empleen palabras erróneas para explicar las interconexiones en esta sabiduría? Además, es sabido que no existe definición a través de un nombre falso, pues la mentira no tiene patas ni base.

De hecho, aquí se necesita tener un conocimiento previo de la Ley de la Raíz y las Ramas, por la cual las palabras se relacionan una con otra.

LA LEY DE LA RAÍZ Y LA RAMA POR LA CUAL SE RELACIONAN LOS MUNDOS

Los cabalistas han descubierto que la forma de los cuatro mundos, llamados Atzilut, Briá, Ietzirá y Asiá, comenzando con el primero, el más elevado, llamado Atzilut, y finalizando en este mundo físico, tangible llamado Asiá, es exactamente el mismo en cada ítem y evento. Esto significa que todo lo que acontece y ocurre en el primer mundo se encuentra también sin cambios en el siguiente mundo, debajo de éste. Esto es del mismo modo en todos los mundos que le siguen, hasta este mundo tangible.

No existe diferencia entre ellos, sino solamente un grado diferente, percibido en la sustancia de los elementos de la realidad de cada mundo. La sustancia de los elementos de la realidad en el primero, el más elevado, es más pura que la de todos los mundos debajo de éste. Y la sustancia de los elementos de la realidad en el segundo mundo es más tosca  que la del primer mundo, pero más pura que todo lo que se encuentra en un grado inferior.

Esto continúa en forma similar hasta este mundo ante nosotros, cuya sustancia de los elementos en realidad es más densa y oscura que en todos los mundos que le preceden. Sin embargo, las formas y los elementos de la realidad y todos sus acontecimientos permanecen inalterados e iguales en cada mundo, tanto en cantidad como en calidad.

Esto ha sido comparado con lo que sucede con un sello y su impresión: todas las formas en el sello se transfieren perfectamente en cada detalle e intrincación sobre el objeto impreso. Así es con los mundos, donde cada mundo inferior es una impresión del mundo Superior a éste. Por lo tanto, todas las formas en el Mundo Superior son meticulosamente copiadas, tanto en cantidad como en calidad, en el mundo inferior.

Así, no existe un elemento de la realidad o un acontecimiento de la realidad en el mundo inferior, que no se encuentre su semejanza en el mundo Superior a éste, tan idénticos como dos gotas de agua. Y estos son llamados “Raíz y Rama”. Eso significa que el ítem en el mundo inferior se considera una rama de su modelo, que se encuentra en el Mundo Superior, siendo la raíz del elemento inferior, como si  cada ítem en el mundo inferior fuera impreso y hechos para ser.

Esa fue la intención de nuestros sabios cuando dijeron, "No existe una brizna de hierba aquí abajo que no tenga una estrella y un guardián arriba que la toca y le dice; “¡Crece!”.  Resulta que la raíz,  llamada "fortuna", la compele a crecer y asumir su atributo en cantidad y calidad, como en el ejemplo del sello y lo impreso. Esta es la ley de la Raíz y la Rama, la cual se aplica a cada detalle y acontecimiento de la realidad, en cada mundo singular, en relación con el mundo Superior a ese.

EL LENGUAJE DE LOS CABALISTAS ES UN LENGUAJE DE RAMAS

Esto significa que las ramas indican sus raíces, que son sus matrices, que necesariamente existen en el Mundo Superior. Pues no existe realidad en el mundo inferior que no se desprenda de su Mundo Superior. Como en el caso del sello y la impresión, la raíz en el Mundo Superior obliga a su rama en el mundo inferior a revelar enteramente su forma y característica, como dijeron nuestros sabios, que la fortuna en el mundo Superior, se relaciona con la hierba en el mundo inferior, la impulsa, la fuerza a completar su crecimiento. Debido a esto, cada rama en este mundo define bien su molde, situado en el Mundo Superior.

Por consiguiente, los Cabalistas han hallado un vocabulario preestablecido y glosado, suficiente para crear un excelente lenguaje hablado. Esto les permite conversar entre ellos de los asuntos en las Raíces Espirituales mencionando simplemente la rama tangible en este mundo bien definida para nuestros sentidos físicos.

Los oyentes entienden la Raíz Superior hacia la cual señala esta rama física porque está relacionada  con ella, siendo su impresión. Así, todos los seres de la creación tangible y todas sus instancias han llegado a ellos como nombres y  palabras bien definidos, indicando las Raíces Espirituales Superiores. Aunque no pueda haber una expresión verbal en su lugar espiritual, puesto que está más allá de toda imaginación, éstas han ganado el derecho a ser expresadas en palabras a través de sus ramas, dispuestas ante nuestros sentidos aquí en el mundo tangible.

Esa es la naturaleza del lenguaje hablado entre los Cabalistas, mediante el cual ellos transmiten sus logros espirituales persona a persona y de generación en generación, tanto en forma oral como escrita. Ellos se entienden uno al otro totalmente, con toda la exactitud que se requiere para negociar en la investigación de la sabiduría, con definiciones precisas uno no puede fallar en ello. Esto es así porque cada rama tiene su propia definición natural y única, y esta definición indica hacia su raíz en el Mundo Superior.

Tenga en cuenta que este Lenguaje de las Ramas de la sabiduría de la Cabalá es más conveniente para explicar los términos de la Sabiduría que todas nuestras lenguas ordinarias. A partir de la teoría del nominalismo es sabido que las lenguas han sido deformadas por el habla popular. En otras palabras, debido al uso excesivo de las palabras, éstas han sido vaciadas de sus contenidos precisos, provocando grandes dificultades para transmitir deducciones precisas de uno a otro a través de la palabra oral o escrita.

Este no es el caso en el Lenguaje de la Ramas de la Cabalá:  éste se deriva de los nombres de las creaciones y sus acaecimientos, colocados ante nuestros ojos, y definidos por las leyes inalterables de la naturaleza. Los lectores y oyentes nunca serán inducidos a  una mala comprensión de las palabras que se ofrecen a ellos, ya que las definiciones naturales son absolutamente determinadas y no pueden ser infringidas.

LA TRANSMISIÓN DESDE UN SABIO CABALISTA HACIA UN RECEPTOR QUE COMPRENDE

Por lo tanto, escribió el RAMBAN en su introducción a su comentario de la Torá: "Y le traigo un verdadero pacto a todo aquel que estudie este libro: que todos los indicios que escribo en los secretos de la Torá, le aseguro firmemente que mis palabras no serán captadas por ninguna mente ni inteligencia, excepto de la boca de un sabio Cabalista al oído de un receptor que entiende". Del mismo modo, Rav Jaim Vital escribió en su introducción al Árbol de Vida, y además, en palabras de nuestros sabios (Jagigá, 11): "Uno no estudia Cabalá a solas, a menos que sea sabio y entienda con su propia mente".

Sus palabras son totalmente comprensibles cuando dicen que uno debe recibir de un sabio Cabalista. Pero ¿por qué la necesidad de que el discípulo sea primero sabio y capaz de comprender por sí mismo? Además, si él no es así, entonces no se le debe enseñar, aunque sea la persona más justa en el mundo. En forma adicional si uno ya es sabio y capaz de comprender por sí mismo, ¿qué necesidad tiene de aprender de  otros?.

De lo anterior se deduce que sus palabras se comprenden con absoluta simplicidad: hemos visto que todas las palabras y los nombres que nuestros labios pronuncian no pueden ayudarnos a expresar ni la más mínima expresión de los asuntos Divinos y espirituales, que se encuentran por sobre  el tiempo y el espacio imaginarios. En cambio, hay un lenguaje especial para estos asuntos, que es el Lenguaje de las Ramas, que indican su relación con sus Raíces Superiores.

Sin embargo, este lenguaje, aunque extremadamente apropiado para su tarea de profundizar en los estudios de esta sabiduría, más que otros lenguajes, es solamente entonces si el que escucha es sabio por sí mismo, es decir que conoce y entiende la forma en que las ramas se relacionan con sus raíces. Es así porque estas relaciones no son del todo evidentes cuando las examinamos desde abajo hacia arriba. En otras palabras, es imposible encontrar alguna deducción o apariencia en las Raíces Superiores observando las ramas inferiores.

Todo lo contrario, la inferior es estudiada a partir de la Superior. Por lo tanto, primero se debe alcanzar las Raíces Superiores, la forma que tienen en la espiritualidad, por encima de toda imaginación, sino más bien con un logro puro. Y una vez que uno ha logrado por completo las Raíces Superiores con su propia mente,  puede examinar las ramas tangibles de este mundo y saber cómo se relaciona cada rama con su raíz en el Mundo Superior, en todos sus órdenes, en cantidad y cualidad.

Cuando uno conoce y comprende perfectamente todo eso, hay un lenguaje común entre él y su maestro, a saber el Lenguaje de las Ramas. Empleándolo, el sabio Cabalista puede expresar los estudios en la sabiduría, conducida en los Mundos Espirituales Superiores, tanto los que ha recibido de sus maestros, como sus expansiones en la sabiduría, que ha descubierto por sí mismo. El motivo es porque ahora tienen un lenguaje común y se entienden uno a otro.

En cambio, cuando un discípulo no es sabio y comprende el lenguaje a su modo, es decir, la forma en que las ramas indican a sus raíces, naturalmente el maestro no puede transmitir siquiera una simple palabra de esta sabiduría espiritual, mucho menos negociar con él en el examen de la sabiduría. Esto es así porque no tienen un lenguaje común que puedan utilizar, y se convierten en mudos. Por lo tanto, es necesario que la sabiduría de la Cabalá no sea enseñada a menos que el discípulo sea sabio y entienda por sí mismo.

Aún más debemos preguntarnos: ¿Cómo es entonces que el discípulo se ha vuelto tan sabio como para conocer las relaciones entre la rama y la raíz remontándose a las Raíces Superiores? La respuesta es que aquí los esfuerzos de uno son en vano; ¡lo que necesitamos es la ayuda del Creador! El completa a aquellos que capturan Su cariño con sabiduría, entendimiento y conocimiento para adquirir logros sublimes. ¡Aquí es imposible ser ayudado por alguien de carne y hueso!.

En verdad, una vez que Él aumentado el cariño de una persona y le ha sido otorgado el logro sublime, uno está entonces preparado para  llegar y recibir la vastedad de la sabiduría de la Cabalá de un sabio Cabalista, porque solo ahora tienen un lenguaje común.

APELACIONES AJENAS AL ESPÍRITU HUMANO

Con todo lo dicho hasta ahora, usted entenderá por qué a veces encontramos en los libros de Cabalá apelaciones y términos completamente ajenos al espíritu humano. Éstas abundan en los libros fundamentales de la Cabalá, como El Zohar, los Tikunim, y los libros del Arí. Es en verdad desconcertante por qué estos sabios emplearon apelaciones tan modestas para expresar nociones tan sagradas y elevadas.

Sin embargo, usted lo entenderá totalmente una vez que haya adquirido los conceptos anteriores. Esto se debe a que ahora resulta claro que ningún lenguaje en el mundo puede emplearse para explicar esta sabiduría, excepto el que ha sido previsto para tal fin, a saber el Lenguaje de las Ramas relacionado con sus Raíces Superiores.

Así, obviamente, ninguna rama u ocurrencia de una rama debe ser descuidada debido a su grado inferior, o no ser utilizada para expresar el concepto deseado en las interconexiones en la sabiduría, ya que no hay otra rama en nuestro mundo que tome su lugar.

Al igual que dos cabellos no se alimentan de la misma raíz, no hay dos ramas que se relaciones con una única raíz. Por consiguiente, abandonando un acontecimiento inusual, perdemos el concepto espiritual que le corresponde en el Mundo Superior, ya que no disponemos de una sola palabra que pronunciada en su lugar indique esa raíz. Además, tal incidente podría afectar a la sabiduría entera en toda su vastedad, ya que ahora hay un eslabón faltante en la cadena de la sabiduría conectada con ese concepto.

Esto mutila a toda la sabiduría, ya que no hay ninguna otra sabiduría en el mundo donde los asuntos estén tan fusionados y entrelazados a través de causa y efecto, origen y  consecuencia, como la sabiduría de la Cabalá, conectada de cabo a rabo como una larga cadena. Por lo tanto, con la pérdida temporal de tan siquiera un pequeño conocimiento, la sabiduría entera se oscurece ante nuestros ojos, ya que todas las cuestiones están atadas entre sí muy fuertemente, literalmente fusionándose en una.

Ahora usted no se sorprenderá del empleo ocasional de apelaciones ajenas. Ellos no tienen ninguna libertad de elegir las apelaciones, para reemplazar la mala con la buena. Siempre deben utilizar la  rama o el incidente, que precisamente apunta a su Raíz Superior en toda su necesaria medida. Más aún, los temas deben ser ampliados para proporcionar una definición precisa a los ojos de sus camaradas observadores.

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