
LA REDENCION DEL REDENTOR
"¡Höchsten
Heiles Wunder! Erlösung dem Erlöser!"
Antes de pasar a las escenas finales de este Drama, es necesario que
conozcamos algo de la Gran Ceremonia de Iniciación en el Grado de Maestro de
Templo que Parzival estaba sufriendo.
Este conocimiento puede ser obtenido de los Registros de la propia
Gran Hermandad, y de los ejemplos de aquellos que han sufrido las Ordenaciones
dirigidas a ello.
Ahora el Estudiante serio estará muy interesado en observar de cerca
parte de los pasajes que hemos citados ya, y aquellos que estamos a punto de
citar, paralelamente a los eventos del Drama compilado por Richard Wagner. Pero
tiene que recordarse que el propio Wagner recibió las Instrucciones de los
grandes Principios de la Orden Sagrada de ciertos Jefes Secretos y eso explica
la gran armonía entre su Trabajo y el de otros miembros de la Gran Hermandad.
Encontramos en el Liber IV estas palabras:
"El Maestro de Templo
ha cruzado el Abismo, ha entrado en el Palacio de la Hija del Rey; solamente
tiene que pronunciar una palabra, y todo se disolverá. Pero, en lugar de eso, se encuentra oculto en
la tierra, tendido en un jardín. Este misterio es demasiado complejo para ser
aclarado en estos fragmentos de pensamiento impuro; es un tema apropiado para
meditación. "
Parzival entra en el Abismo cuando, arrojando a un lado la
consideración personal e impulsado por la Voluntad Pura libre del deseo de
resultado, destruye el Jardín y el Torreón de Klingsor.
Toda esa estructura, construida sobre la Razón, es destruida y nada
permanece en pie sino un montón de escombros. Pues Parzival ha descubierto el
Poder de la Palabra donde el Universo desaparece en Fuego y Llamas. Por tanto,
esto puede ser visto como el Supremo Ritual de Destierro.
Pero el proceso de la Creación, Preservación y Destrucción es
continuo; las cosas tienen que ser destruidas para que puedan ser renovadas. Es
desde el montón de escombros de Choronzón (Klingsor) que uno selecciona los
materiales para un dios, o para un Nuevo Aeón. La comprensión es la
estructuralización de conocimiento, e implica coordinación.
Mientras tanto, Parzival tiene que cuidar un Jardín propio pues
habiendo mirado a la "Cara del Padre", se ha convertido en NEMO ‑No-hombre-.
(Es interesante observar que Klingsor bautizó a Kundry como "mujer Sin
nombre", pues, ella también, debe lograr Comprender al fin.)
Un estudio de Liber CCCXVIII, Aétiro 13, nos dará una comprensión más
completa de este Misterio. Allí leemos:
Un estudio de Liber CCCXVIII, Aétiro 13, nos dará una comprensión más
completa de este Misterio. Allí leemos:
" Nadie ha mirado la
cara de mi Padre. Por tanto, el que mire
será llamado NEMO.
Y debes saber que en cada
hombre que sea llamado NEMO hay un jardín que él cuida.
Y cada jardín que esté y
florezca ha sido preparado desde el desierto por
NEMO, regado con las aguas
que fueron llamadas muerte.
Y yo le dije: ¿Para qué
fin es preparado el jardín?
Y él dijo: Primero por la belleza y el deleite de ello;
Y después porque está escrito "Y Tetragrammaton Elohim plantó un jardín
hacia el este en Edén".
Y al final, debido a que
aunque cada flor presentó una doncella, sin embargo hay una flor que presentará
un hombre‑niño. Y su nombre será llamado NEMO, cuando él mire la cara de mi
Padre.
Y el que cuide el jardín
no buscará escoger la flor que será NEMO. El nada hará sino cuidar el jardín.
Y dije: Sin duda,
agradable es el jardín, y la luz es la obra laboriosa de cuidarlo, y grande es
la recompensa.
Y dije: Te recuerdo que
NEMO ha mirado la cara de mi Padre. En la suya hay solamente Paz.
Y digo: ¿Son todos los
jardines como este jardín?
Y onduló su mano, y en el
Aire a través del valle apareció una isla de
coral, rosada, con
palmeras verdes y árboles de frutos, en el medio del más azul de los mares.
Y onduló su mano de nuevo,
y allí apareció un valle cerrado por poderosas montañas de nieve, y en él
estaban agradables corrientes de agua, grandemente impetuosas y amplios ríos, y
lagos cubiertos con lirios.
Y onduló su mano de nuevo,
y había una visión, por así decirlo, de un oasis en el desierto.
Y de nuevo onduló su mano,
y había un país oscuro con rocas grises, y el brezo, y el tojo, y el helecho.
*** Y parece leer mi pensamiento, que es, que
debería amar quedarme en este jardín por
siempre:
Pero él me dijo:
Ven conmigo, y observa
como NEMO cuida su jardín. De modo que entramos en la tierra, y había una figura velada, en absoluta oscuridad.
Todavía es perfectamente
posible ver en él, de modo que los más minuciosos detalles no se nos escapan.
Y sobre la raíz de una flor derramó ácido de
modo que de raíz se retorcieron como en una tortura.
Y otra cortó, y el
chillido es como el chillido de una mandrágora desgarrada por las raíces.
Y otra chamuscó con fuego,
y además otra untó con aceite.
Y dije: Pesado es el
trabajo, pero muy buena es la recompensa.
Y el joven me respondió:
él no ve la recompensa, él cuida el jardín.
Y dije: ¿Qué vendrá a él?
Y dije:
Esto tu no puedes saberlo, ni es revelado por las cartas que son el totem de las estrellas, pero únicamente por
las estrellas."
Encontramos en la cita anterior un paralelismo exacto con el caso de
Parzival, pues encuentra que
"En la Visión Beatífica no
hay más,
y no hay mas en la gloria de lo Superior.
No hay más conocimiento.
No hay más belleza.
Por esto es el Palacio del Entendimiento;
Y es uno con las cosas Primordiales. "
Tiene que deambular alrededor de la tierra, cuidando las RAICES de las
flores; inconsciente del resultado de su labor, hasta el momento que esté
preparado para que otro tome su lugar.
El tercer Acto se abre en los Dominios del Grial. Percibimos detrás un
agradable y florido paisaje de un prado en primavera. En primer plano hay
un bosque que se extiende a lo lejos
hacia la derecha, y un salto de agua clara. En el otro lado, y más arriba, hay
una pequeña ermita construida contra una roca. Es al Alba.
Todo este brillante paisaje de primavera simboliza parte del trabajo
de Parzival que ha trabajado en la oscuridad durante muchos años. Pero la Noche
casí ha pasado ya.
Gurnemanz, ahora viejo y con la simple vestidura de un ermitaño,
todavía protegido por el Manto del Grial, aparece. Oye un gemido que reconoce
como el de Kundry, que medio muerta, pero ahora fiel al servicio, ha encontrado
su camino tras la Montaña de Salvación. Intuitivamente ha sido guiada para
mantener su cita con Parzival cuyas últimas palabras, a ella, habían sido:
"Ya sabes dónde
únicamente podríamos reunirnos de nuevo."
Es descubierta por Gurnemanz oculta en un pequeño matorral cerca de la
corriente. Cuánto tiempo ha esperado allí, quien puede saberlo, pero el
matorral es ahora muy grande y con pinchos.
Después, espiándola, Gurnemanz
grita:
¡Arriba!, Kundry, Arriba!
¡El invierno ha pasado, y
la Primavera está aquí!
¡Despierta, despierta a la
Primavera!
Los resultados del trabajo inconsciente de Parzival sobre las
"raíces" de su ser, pronto se hacen aparentes a Gurnemanz. Su primer
grito, al ser despertada del mortal estupor, es:
¡Servir!
Pero Gurnemanz, sacudiendo su cabeza, responde:
¡Ahora tu trabajo será
iluminar!
¡No enviamos recados desde lejos: los simples y las hierbas, cada
uno, tienen que encontrarse a sí mismos, aprendiendo de las bestias en los
bosques.
Pero Kundry, habiéndole observado mientras tanto, observa la cabaña
del ermitaño, y entra. Gurnemanz, sorprendido, comenta cuán diferente es su
paso y agradece al Cielo que el haya sido el medio de revivir esta
"flor" que anteriormente había parecido tan venenosa.
Kundry vuelve tranquilamente con una jofaina que coge del manantial, y
mientras espera para llenarla, mira hacia el bosque y percibe un acercamiento
de un extraño Caballero en la distancia. Se vuelve hacia Gurnemanz, que viendo
la misma figura, comenta:
¿Quién viene hacia la
fuente sagrada?
¡De la sombría guerra
ataviado.
No puede ser ninguno de
nuestros hermanos de lucha.
Pues en su mortaja de oscuridad Parzival ‑ya que es él‑ no es
reconocido ni por Gurnemanz, un Compañero del Grial. No se sorprende de que durante su vagabundeo
aquellos menos iluminados se hubieran equivocado al percibir su identidad.
Entra lentamente, vestido de la cabeza a los pies con una armadura
negra; llevando, verticalmente, la Sagrada Lanza, equipado con espada y escudo.
Parece soñador y vacilante, pero el mismo se sienta sobre la pequeña cima junto
a la corriente.
Gurnemanz, después de observarle por algún tiempo, encontrándolo
silencioso, se acerca algo, y comenta:
¡Te saludo, amigo!
¿Estás perdido, puedo
guiarte?
En respuesta a lo cual Parzival sacude gentilmente su cabeza, pero
permanece silencioso. Interrogándole más, solamente obtiene de él la misma
silenciosa respuesta, pues acaso, no está escrito que COMPRENSION es Silencio
puro y Oscuridad Pura
Pero el final de este periodo de silencio y oscuridad se está
acercando. La etapa de NEMO de la "Ciudad de las Pirámides" pronto da
lugar a otra.
Parzival se levanta y empuja su Lanza vertical a la tierra conectando,
por así decirlo, Cielo y Tierra. Entonces se desnuda lentamente de la armadura
negra. Primero abandona su Espada (el poder de la Razón y del Análisis), y su
Escudo (El pesado Karma del Mundo ‑su Pantáculo). La apertura de su Yelmo (el
cual, siendo un símbolo de la Copa, le ha mantenido en Oscuridad), es
hecha, permitiendo así que el Vino de la
Luz Solar descienda sobre su cabeza.
Entonces se arrodilla en silenciosa oración ante la Lanza, buscando la
unión consciente e iluminada con la Voluntad del Universo. Hasta ahora ha sido
guiado por esa Voluntad, pues ha permanecido en total inconsciencia de Su
dirección, ahora busca participar más completamente en el Gran Propósito.
Mientras se dedica a la sagrada meditación, es reconocido tanto por
Gurnemanz como por Kundry. También comprenden que ha obtenido la posesión de la
Lanza Sagrada, tanto tiempo perdida por los Caballeros del Grial. Kundry vuelve
su cara, mientras Gurnemanz, con gran emoción, grita:
¡Oh! Día más sagrado.
¡Al que mi alma feliz
despertó!
Entonces, levantandose, Parzival les reconoce por turno y se
intercambian saludos. Difícilmente puede creerse que al final, su sendero, a
través de la equivocación y del sufrimiento le ha llevado de nuevo a ese lugar
sagrado.
Su único deseo es encontrar a Amfortas, cuya herida había, hacia tanto
tiempo, despertado su Compasión y Piedad, y que siente era su misión curar.
Esto solo podía lograrse por un medio,
la Sagrada Lanza por la cual la herida fue hecha.
Y todo eso aunque Parzival ‑con este propósito superior- había buscado
conscientemente el regresar a La Montaña de la Salvación, el sendero le había
sido negado y había vagabundeado a la suerte como sí:
"Guiado a veces por
una maldición. Batallas y conflictos de angustias incontables me apartaban del
sendero, cuando creía haberlo encontrado ",
pensó.
Pues el Camino al Éxtasis es un pensamiento superior, y cuando el
Éxtasis retorna es como una Gracia más que como el resultado de nuestros
esfuerzos conscientes. Sin embargo, es la recompensa de nuestros
"vagabundeos" si nuestra Aspiración se hubiera mantenido
perfectamente pura mientras tanto.
La Sagrada Lanza ‑la Verdadera Voluntad‑ no debe ser utilizada salvo
para fines superiores; y aquellos fines no son aparentes a la mente consciente,
hasta después de que lo primero haya sido comprendido y ejercido para destruir
la ilusión.
Parzival:
"Entonces la
desesperación sin esperanza me sobrepasó,
al sostener el Objeto
sagrado con firmeza.
En su nombre, por su
seguridad
gané de cada arma una
herida;
Pues me estaba prohibido
que en la batalla la
esgrimiera:
No obstante a mi lado la
llevé,
y ahora la restituyo.
La que ves brillar aquí te
saluda, la Sagrada Lanza del Grial.
Y entonces Parzival aprende de Gurnemanz que finalmente se acerca el
final de su Búsqueda, pues está ya dentro del Dominio de Grial. Aprende,
también, de la angustia que ha estado sufriendo Amfortas durante su ausencia, y
cómo los Caballeros han estado desbandados porque Amfortas ya no se atrevía a
descubrír la Sagrada Copa. Como Titurel, Padre y Fundador de la Orden, había
muerto ‑como otros hombres‑ cuando ya no recibió más los rayos vivificantes del
Grial.
Así Parzival, con intensa pena, lamenta sus locos vagabundeos que
parece han provocado tales resultados desastrosos por causa de su demora en
regresar a Montsalvat en su misión de misericordia.
Pero las cosas no podían haber sido de otra manera. Deberíamos
recordar cómo NEMO cultivó su jardín y cómo parte de las raíces se retorcieron
con angustia bajo el ácido o el cuchillo, mientras que otras florecieron
mediante el aceite.
No habiendo sido su Comprensión Pura Oscuridad, su mente consciente
nunca le habría permitido completar su Trabajo. Pero tal es el Misterio de la
Redención, que estas cosas deben de ser para que el resultado final pueda ser
perfecto.
La pena y sufrimiento son grandes maestros, y los Maestros, no
teniendo fines personales que lograr, con frecuencia son los Instrumentos de
donde nos viene nuestro Karma.
Como se señala en el Liber IV:
"La contemplación del
Universo tiene que ser al principio casi pura angustia. Es este hecho el que es
responsable de la mayoría de la especulación de la filosofía.
Los filósofos medievales
anduvieron por mal camino sin esperanza debido a que su teología necesitaba la
referencia de todas las cosas para mantener el bienestar del hombre.
La Idea-Ego debe de ser
desarraigada despiadadamente antes de Comprender que puede ser obtenido.
Hay una aparente
contradicción entre esta actitud y la del Maestro del Templo. ¿Que puede
posiblemente ser más egoísta que esta interpretación de todo como un trato de
Dios con el alma?
Pero es Dios que es todo y
no de alguna parte; y cada "trato" tiene que ser así una expansión
del alma, una destrucción de su separatibidad.
Cada rayo de sol expande
la flor.
La superficie del
agua en la Copa Mágika es infinita; no
hay un punto diferente de cualquier otro punto.
Así, finalmente, así como
la vara (lanza) es un vendaje y una
limitación, así es la Copa una expansión‑ dentro del Infinito.
Y este es el peligro de la
Copa; tiene que ser necesariamente abierta a todo, y aún si cualquier cosa se
introduce que está fuera de proporción,
desequilibrada o impura, se queda herida."
Pero "Finalmente la
Voluntad Mágica se identificará así
mismo con la total existencia del hombre que se hace inconsciente, y es una
fuerza constante como la gravitación."
Así tuvo la Lanza ‑La Voluntad Mágica‑ que llevó Parzival tras el
Cáliz.
Pero, después de su larga Búsqueda, Parzival está fatigado y débil, y
esta tentación final ‑la idea de que al fin y al cabo ha FALLADO en la Búsqueda‑
irremediablemente le ocasiona hundirse sobre la cima herbosa.
Kundry ha traído una palangana de Agua con la que refrescar a
Parzival, pero
Gurnemanz, haciéndola señas, dice:
¡Así no! La propia fuente
sagrada conviene más para el baño de
nuestro peregrino.
Y así, al lado del Manantial Sagrado (Las Aguas del Gran Mar‑ AKSHARA)
retiran las grebas de sus piernas
(dándolas libertad de acción) y lavan sus pies (Símbolo de Comprensión).
Luego le retiran su corsé (exponiendo así su Corazón) y le refrescan con el
agua sagrada.
Pues hay Tres que atestiguan la veracidad en la Tierra ‑el
Agua, la Sangre y el Espíritu Santo (la Paloma) y el que venza podrá participar
de las Aguas de la Vida libremente.
En la contemplación de la tarea impuesta a sí misma por Kundry de
bañar los pies de Parzival, pregunta
gentil pero cansadamente:
"¿Podría ser guiado
directamente ante Amfortas?"
A esa pregunta Gurnemanz, mientras se ocupa de él mismo, responde:
Seguramente; allí la Corte
espera nuestra llegada.
Explica, además, que ha sido citado a esta Recepción desde que, en la
muerte de Titurel, el cargo largamente
olvidado del descubrimiento del Grial es, por voluntad de Amfortas,
desempeñado una vez más.
Deberíamos observar cómo, aparentemente por casualidad, pues así
parece en el Diseño de la Iniciación Universal de la Humanidad, todas las cosas
han sido preparadas y son vistas para guiar al punto de la Coronación de la
Ceremonia.
Mientras tanto, Parzival se sienta a pensar en el cambio ocurrido en
Kundry, ahora en actitud humilde, de modo diferente a su perversidad anterior;
mientras Gurnemanz desempeña un último cargo en la ceremonia de la Purificación
echando el agua del Manantial Sagrado en la cabeza de Parzival.
La purificación siendo completa, es seguida por la Consagración, el
segundo paso hacia la Iniciación. Se ve a Kundry tomar un frasco dorado de su
seno y derramar algo de su contenido sobre los pies de Parzival. Tomando el
frasco, Parzival invita entonces a Gurnemanz a untar su cabeza con el mismo
Aceite Sagrado; ahora, causándole su clara visión comenta:
"Pues hoy como rey
seré saludado"
Hace esta declaración, que es nada menos que una profecía de su logro
completo, tan simple y natural como un niño.
Ahora deben ser efectuadas algunas anotaciones sobre la naturaleza de
este Aceite Sagrado y con relación a la fuente de la que vino, de nuevo el
Liber IV suministrará la llave, para lo cual leemos:
"El Aceite Sagrado es
la Aspiración del Mago, es lo que le consagra al desempeño de la Gran Obra.
No es la voluntad del mago, el deseo de lo
inferior para alcanzar lo superior; Sino esa chispa de lo superior en el Mago
que desea unirse a lo inferior de sí mismo."
El Aceite, en este ejemplo desempeña un propósito doble, ya que
representa tanto la búsqueda del Verdadero Self de Kundry, como el deseo para
la redención. Este Self Superior es representado por Parzival, y la
Consagración por Kundry de Parzival es el acto que hace su redención, por ella,
posible.
De nuevo:
"Este aceite está
compuesto de cuatro sustancias. La base de todo es el aceite del olivo, El
Olivo es, tradicionalmente, regalo de Minerva, la sabiduría de Dios, la Logos.
Está disuelto en otros tres aceites; el aceite de mirra, aceite de canela, aceite
de galangal. La Mirra está atribuida a Binah, la Gran Madre, que es tanto la
comprensión y la pena como la compasión que resulta de la contemplación del
Universo. La Canela representa Tiphareth, el Sol, el Hijo, en quien Gloria y
Sufrimiento son idénticos. El Galangal representa tanto Kether como Malkuth, el
Primero y el Ultimo, el Uno y los Muchos, ya que en este Aceite son Uno".
"Estos aceites tomados juntos representaron todo el Arbol de la Vida. Los
diez Sephiroth son armonizados en el oro perfecto. "
Esto se hará claro cuando todo el Drama haya sido tratado desde el
punto de vista
Cabalístico en el siguiente Capítulo.
De nuevo:
"Este Aceite perfecto
es más penetrante y sutil. Gradualmente se extenderá una capa reluciente, sobre
cada objeto del Templo. "
Con relación a este ultimo punto deberíamos observar lo que realmente
ocurre un poco más allá en el Drama, pero primero observa una ultima cita que
tiene una muy directa relación sobre el tema.
"El frasco que
contenga el Aceite debería ser de cuarzo claro (el Cuarzo es atribuido a
Malkuth ‑la Hija Caída, pero en este caso el frasco es de Oro que representa el
Pecho, el Sol o la Esfera de Tiphareth del Hijo o del Self Superior cuya
influencia ha sido sentida por Kundry) y algunos magos lo han moldeado en la
forma del pecho de la hembra, pues es la
verdadera nodriza de todas esas vidas. Por esta razón también ha sido hecho de
madreperla y taponado con un rubí."
Con respeto a esto, deberíamos observar que Kundry produce el frasco
dorado de su seno, pues cada detalle de este Drama es simbólico.
Después, Parzival muy tranquilamente recoge algo del Agua Sagrada de
la Cascada y la rocía sobre la cabeza de Kundry, mientras ella se arrodilla a
sus pies, diciendo:
"Así cumplo mi primer
deber: ¡Se bautizada, y confía en el Redentor!"
Para lo cual Kundry inclina la cabeza y parece llorar agriamente.
Esta es la primera vez que Kundry ha estado dispuesta sinceramente a
recibir la ayuda superior. Ha hecho mucho, de acuerdo a sus propias nociones de
servicio, pero ahora está cerca de ser llevada a Entender como mejor puede
Servir; pues la verdadera Maestría
implica verdadero Servicio.
También deberíamos observar los efectos del Aceite Sagrado en
Parzival. Da la vuelta alrededor y mira fijamente con apacible éxtasis a los
bosques y praderas, que representan su Jardín, como explicamos antes.
Gradualmente, comprende los resultados del Trabajo que había llevado en
silencio y oscuridad. Su memoria despierta y murmura:
¡Que hermosos parecen hoy
los campos y las praderas!
Muchas flores mágicas he
visto, que buscaban estrecharme entre sus perniciosos sarmientos; pero ninguna
he visto tan dulce como aquí,
Estas tijeretas con
capullo, cuyo olor me recuerda mis días de niñez, me hablan de amorosa
confianza.
Gurnemanz intenta explicar esto, diciendo:
"¡Es Viernes Santo,
mi señor!"
Mientras que Parzival, recordando la oscuridad de su auto‑crucifixión
y todavía comprendiendo con dificultad su completo significado, responde:
"¡Ay, que día de
agonía!
Seguramente ahora todo lo
que crece, que respira y vive y vive otra vez debería únicamente lamentarse y afligirse?"
Pero Gurnemanz continúa:
"Ves que ya no es
así."
Pues:
"Las arrepentidas
lágrimas de los tristes pecadores han regado, aquí como sagrada lluvia campos y
floresta, y les hacen resplandecer con
belleza.
Todas las criaturas terrenales se deleitan en
los brillantes huellas del Redentor, sustentándolo con sus oraciones. No
pueden verle en la Cruz, y sonríen así
al hombre redimido a través del sacrificio del amor de Dios hecho limpio y
puro, quien, al sentirse libre, no se empequeñece con miedo.
Y ahora cada pradera
florece y las briznas de hierba perciben que hoy día no necesitan temer esa
mortal pisada; pues al igual que el Señor perdonó al hombre de piedad, y en Su
misericordia por él sangró, todos los hombres andarán con piadoso cuidado, con
pasos delicados. Así la perdonada Naturaleza despierta ahora a su día de
Inocencia."
Durante este discurso, Kundry ha estado mirando a Parzival con ojos
húmedos y con aspecto de rogar, y él, ahora comprendiendo completamente los
resultados de su trabajo (ya que es Mediodía) observa:
"Vi a mis desdeñosos
mofadores marchitarse:¿Ahora buscan el perdón? ¿Cómo dulce y bendito rocío, un
lágrima también de ti floreció? ¡’Mira tu llanto, brilla el paisaje¡."
Y la besó suavemente sobre la frente. Aquí el "rocío de amor
puro" comienza su maravillosa acción que lleva a todo la perfección. Esto
está escrito en Liber IV.
"Sin embargo, hay un
solvente universal y armónico, cierto rocío que es tan puro que una única gota
de él añadida en el agua de la Copa traerá al momento toda la perfección."
"Este rocío es
llamado Amor. Hasta en el caso del amor
humano, todo el Universo parece perfecto al hombre que está bajo su dirección,
de este modo es, y mucho más, con el Amor Divino del cual se está ahora hablando.
"Pero el amor humano
es un excitante, y no un tranquilizante de la mente; Y como es unido al
individuo, solamente lleva al final a un mayor problema.
"Por el contrario,
este Amor Divino no está incluido en ningún símbolo. Aborrece
de la limitación, ya sea
en su intensidad o en su alcance. "
Aquí obtenemos la clave para los errores tanto de Klingsor como de
Amfortas; junto con la verdadera solución del problema, tal como es obtenido
por Parzival. Pues esta Amor incita al Éxtasis, como nos muestra ahora mismo el
drama.
Es MEDIODIA, y entonces el Sol está en su altura y total belleza, de
modo que nos encontramos que esos viajes de Parzival le han llevado a completar
el círculo de sus vagabundeos, y en otro momento, La Montaña de Salvación, como
una gran Joya de Rubí situada en un Anillo Dorado, brillará fuera una vez más.
Mientras tanto, Gurnemanz y Kundry están viendo cubrirse a Parzival con el
Manto del Grial, y agarrando solemnemente la Lanza Sagrada y con Kundry a su
lado, se prepara para seguir a Gurnemanz.
Ahora, como si se confirmara nuestra teoría de que Parzival ha
completado el Circulo, encontramos de nuevo que el paisaje cambia
automáticamente, pero esta vez de derecha a izquierda. Se recordará que antes,
cuando por primera vez Parzival entró en el Templo del Grial, este cambio tomó
lugar en la dirección opuesta. Los pasajes a través de los cuales pasa son
similares, pero invertidos. Y esta vez los tres lo cruzan juntos como para
simbolizar la Triada Sagrada, el término de la cual está cerca de tener lugar.
Como antes, hay repiques de campanas. (El aspirante notará sonidos
similares cuando entre en la Conciencia Superior. A veces son llamados "La
Voz de la Nada").
Una vez más, Tiempo y Espacio son Uno, y la Mesa del Aquí y Ahora
Siempre-presente aparece.
Aquí encontramos Nacimiento, Muerte, Vida, Pena, Edad y Juventud
mezcladas juntas en Armonía, Alegría y Belleza. El vasto Templo del Espíritu
Santo ‑la longitud del cual abarca desde el Norte al Sur, su anchura del Este
al Oeste, y su altura desde el Abismo al Abismo, si es, además, el CUERPO del
HOMBRE abierto a nuestra perspectiva.
Hay al principio una vaga luz. La apertura de puertas a uno u otro
lado y los Caballeros trayendo el cadáver de Titurel en un Ataúd y el cuerpo
herido de Amfortas en una litera. El féretro se erige en medio del Salón, y
detrás está el trono con dosel, donde Amfortas se coloca.
Entonces viene una serie de Caballeros llevando el Santo Grial hacia
la abrigada Basílica, donde es colocado como antes.
Inconscientes del acercamiento del Victorioso Parzival, ahora los
Caballeros murmuran sobre la muerte de Titurel, el honorable fundador de la
Orden. De esta muerte, Amfortas parece haber sido, al menos parcialmente,
responsable, habiendo fallado por mucho tiempo en su oficio de descubrir el
Grial.
Sin embargo, él, habiendo perdido la Lanza Sagrada ‑la Voluntad
Superior‑ entregada a él por su Padre, y habiendo encontrado la voluntad humana
bastante incapaz para tomar Su lugar, ha sufrido mientras tanto terribles
torturas por ese fallo para cumplir su verdadero Propósito.
Los Caballeros, desesperadamente, presionan a Amfortas y demandan que ‑esta
vez‑ él descubra la basílica y haga su oficio. Con lo cual, Amfortas en un
Éxtasis DE TEMOR, surge y se arroja entre los Caballeros ‑que retroceden‑
mientras grita:
¡No!
¡No más!
¡Ah!
¡Ya está la tenebrosa muerte rodeándome, y, sin embargo
¿queréis que vuelva a la vida?
¡Estáis locos!
¡Que en la vida puede
obligarme a quedarme!
¡Más, os ordeno matadme!
Pues tal es el Éxtasis del Contacto de la Muerte, el Gemelo del Amor.
(Desgarra su vestido.)
¡Observadme, Observad la
herida abierta!
Aquí está mi veneno, mi
fluyente sangre.
¡Tomad vuestras armas!
¡Enterrar en mi vuestras
afiladas espadas profundamente hasta la empuñadura!
¡Vosotros héroes, avanzad!
¡Matad tanto al pecador
como a todo su dolor, y entonces el
placer del Grial se recuperará!
Pero no hay MUERTE en la Sala del Éxtasis. Nacimiento, Vida, Muerte
son sucesivas pero Una, porque Tiempo y Espacio son Uno.
Y así, en el momento de mayor agonía de Amfortas, Parzival, el Poder
Redentor, entra imperceptible e inesperadamente.
Hay mucha verdad en el viejo dicho, "Es cierto que ocurra lo inesperado" y esto es más y más
claramente de comprender mientras caminamos el verdadero Sendero. El Verdadero
Éxtasis llega en el momento en que todo parece perdido, porque lo parcial y
transitorio tiene que desaparecer y perderse, después aparece lo Real.
"Pues cada cosa
individual, cada logro significa primero y principalmente la destrucción de la
individualidad. "
"Cada una de nuestras
ideas tiene que presentarse del Self al Amante, de modo que eventualmente podemos presentar el Self al
Amante en nuestra vuelta. "
(Liber IV)
Repentinamente se escucha la voz de Parzival:
"Solo un arma sirve:
La Lanza que abrió tu herida, puede cerrarla."
El semblante de Amfortas, al oír estas palabras, presenta ahora el
SAGRADO EXTASIS. El se tambalea en éxtasis, mientras que tiernamente Gurnemanz
le sujeta.
Parzival:
"¡Se por completo,
inmaculado y absuelto! Pues ahora gobierno en tu lugar."
La Verdadera Voluntad no heredable toma su legítimo lugar, y ya que
esta Voluntad es una con la VOLUNTAD DEL UNIVERSO, Amfortas la acepta sin
vacilación.
Parzival:
"¡Oh bendito sea tu
dolor!, pues la soberana virtud de la Compasión y la fuerza del puro
Conocimiento enseñaron a un tímido Loco. En esto una vez mas se contempla La
Sagrada Lanza."
Y como todos contemplan en éxtasis la Lanza mantenida en alto por Parzival, continúa, con
inspiración, mientras contempla en este Acto:
"¡Oh poderoso milagro
de la felicidad!
¡Que a través de mí tu
herida será restaurada. Veo fluir la sangre del Señor que anhela unirse a la
fuente hermana que está fluyendo en el Cáliz!
No se oculte más esta
divina forma;
¡Descubrid el Grial!
¡Abrid el Arca!"
Así, y no de otra manera, le correspondió a Parzival su propiedad. El
Templo del Cáliz del Éxtasis es ahora, para él, El Palacio de la Hija del Rey.
Pues así está escrito: "Cuando
aquellos hayan destruido el Universo, entonces
puedes tu entrar en el Palacio de la Reina, mi Hija." Solamente
entonces entenderemos la naturaleza de La Recepción de la Novia. Pues:
"El Espíritu y la
novia dicen, Ven.
Y le permiten que oiga
decir, Ven
Y le permiten que esté
sediento de venir.
Y quienquiera le permitirá
tomar del agua de la vida libremente."
Así, y solo así; en medio de la Radiante Luz, el Brillo del Cáliz de
Éxtasis, el Alzamiento de Titurel de la Tumba, la lucha a Muerte de Kundry, el
Homenaje del Redimido, el elogio de los Caballeros del Grial, y por encima de
todo la Bendición de la Paloma del Espíritu Santo; la Obra final se ha
realizado.